Dormir es uno de los momentos más íntimos de nuestra vida: nos entregamos por completo y, sin darnos cuenta, creamos hábitos que hablan mucho de nosotros. Los expertos dicen que no es casualidad el lado de la cama que elegimos. Nuestra elección suele estar ligada a nuestra personalidad y, según estudios, puede influir en nuestra vida diaria. Un fabricante británico de colchones, Premier Inn, encuestó a más de 3000 personas sobre sus hábitos de sueño, y los resultados sorprendieron: quienes duermen del lado derecho suelen considerarse más optimistas, mientras que los del lado izquierdo se describen como más tranquilos y serenos, aunque un poco más pesimistas. ¡Veamos qué dice tu elección sobre ti!
Duermes del lado derecho
Si instintivamente eliges el lado derecho de la cama, probablemente seas una persona activa y enérgica que disfruta tener el control. Este tipo de personas suele estar motivada por su carrera y posición social, no temen tomar decisiones y asumen responsabilidades, incluso por otros.
Un estudio realizado en Reino Unido en 2010 reveló que más de la mitad de quienes duermen del lado derecho se consideran más seguros y decididos que quienes prefieren el lado izquierdo.
Esto no significa que nunca dudes de ti mismo, pero en general te gusta tomar la iniciativa y a menudo eres el primero en actuar en una situación determinada.
Los psicólogos también notaron que entre quienes duermen del lado derecho hay más “líderes”: personas que disfrutan dirigir, ya sea en el trabajo o en la familia. En tus relaciones, esto puede reflejarse en que organizas las salidas, decides los destinos de vacaciones o qué cocinar para la cena. Aunque a veces pueda parecer terquedad, muchos valoran tu determinación y la seguridad que ofreces.
Duermes del lado izquierdo
Quienes prefieren el lado izquierdo muestran un patrón de personalidad diferente. Si eliges este lado al acostarte, probablemente seas alguien más tranquilo y equilibrado. Según el estudio de Premier Inn, quienes duermen del lado izquierdo se consideran más calmados, empáticos y orientados a la familia. Muchos sienten que manejan mejor el estrés y se preocupan menos en el día a día.
Los psicólogos dicen que quienes duermen del lado izquierdo suelen tener vínculos más fuertes con otros, ya sea en pareja, amistad o familia. Suelen evitar conflictos y buscan soluciones pacíficas.
Esto no significa que sean débiles o indecisos, sino que tienen la capacidad de ver la vida desde una perspectiva más amplia. En tus relaciones, eres quien escucha, busca equilibrio y a menudo pone sus propias necesidades en segundo plano para mantener la armonía.
Curiosamente, muchos de quienes duermen del lado izquierdo también tienden a tener valores políticos más progresistas, al menos según el estudio británico. Claro que esto no es una regla, pero muestra que detrás de nuestra elección hay conexiones más profundas.
Duermes en el centro de la cama incluso si estás con tu pareja
Quizás la categoría más interesante es la de quienes eligen el centro de la cama, incluso cuando duermen con alguien. Este hábito suele indicar un deseo fuerte de ser el centro en la vida y en las relaciones. Si te identificas, probablemente te guste ser el foco de atención y que el mundo gire a tu alrededor.
Los psicólogos señalan que estas personas suelen tener mucha confianza en sí mismas, aunque a veces pueden tender al egoísmo.
Un estudio estadounidense encontró que la mayoría de quienes duermen en el centro se consideran extrovertidos. Disfrutan la compañía, buscan experiencias sociales y suelen ser quienes animan cualquier grupo. Sin embargo, en pareja pueden tener dificultades para adaptarse a las necesidades del otro. Si siempre te quedas en el centro, puede ser porque temes sentirte vulnerable y buscas seguridad en esa posición.
También puede ser simplemente comodidad: el centro del colchón suele ser más firme, lo que hace que esa posición sea más agradable. Para tu pareja, esto a veces puede ser un reto, pues puede sentir que invades su espacio. Pero si hablan y encuentran soluciones juntos, este hábito no será un problema, sino un detalle tierno que forma parte de tu personalidad.











