El valiente doberman

En 2007, la familia Svillcic adoptó a Khan, un doberman, de un refugio. Pocos días después, Khan jugaba en el patio de su casa en Atherton (Australia) con Charlotte, la hija de 17 meses de la familia, mientras su mamá los observaba. De repente, Catherine Svillcic se sorprendió al ver que el perro gruñía y enseñaba los dientes hacia la niña, y de un momento a otro la levantó por el pañal y la lanzó hacia atrás.
La mujer corrió hacia la niña y, tras asegurarse de que estaba bien, miró al perro. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Charlotte estaba jugando cerca de una serpiente mulga, una de las más venenosas. Khan la salvó lanzándola lejos de la serpiente, pero no salió ileso del mordisco. Gracias a la atención rápida, el doberman se recuperó por completo, y la familia sigue agradecida por haber adoptado a este héroe guardián.
El loro que pidió ayuda

Una mañana, Megan Howard cuidaba a Hannah, la hija de dos años de su compañera de piso Samantha Kuusk, mientras esta estaba en clase. Megan preparó el desayuno favorito de la niña y lo dejó enfriar en la encimera. Al mirar a Hannah, que estaba absorta viendo dibujos en el sofá, pensó que era buen momento para ir al baño. Pero en segundos escuchó un ruido fuerte desde la habitación.
Su loro Willie agitaba las alas y gritaba repetidamente "¡Mamá!" y "¡Bebé!". Esto era raro, porque aunque Willie sabía muchas palabras, nunca había usado estas dos juntas. Megan corrió y vio que Hannah había subido a una silla junto a la encimera para alcanzar su desayuno y se estaba atragantando.
La niña intentaba sin sonido respirar, y su cara estaba azulada. Megan aplicó la maniobra de Heimlich y el trozo que le obstruía la garganta salió volando. Hannah se calmó y el loro dejó de gritar. Cuando la mamá de Hannah supo lo que pasó, no dejó de agradecer a Megan, pero para ella el verdadero héroe fue Willie, el loro, que incluso recibió una medalla de la Cruz Roja por su valentía.
Kerry, el valiente caballo

Mientras algunas mascotas demuestran lealtad y valentía, otras no tanto. Por ejemplo, las vacas son peligrosas y causan más muertes al año que los tiburones. Quien haya visto una de cerca sabe la fuerza que tienen cuando cargan. Fiona Boyd, una granjera escocesa, lo comprobó cuando una vaca protectora atacó a su ternero y la embistió varias veces contra un poste, la tiró al suelo y se recostó sobre ella.
Probablemente Fiona no habría sobrevivido si su caballo Kerry, que pastaba cerca, no hubiera escuchado sus gritos y acudido al rescate. Kerry se levantó sobre sus patas traseras y pateó fuerte a la vaca varias veces, ganando tiempo para que Fiona se deslizara bajo la cerca eléctrica y se pusiera a salvo para pedir ayuda. Al final, ella solo sufrió heridas leves, pero pudo haber sido mucho peor.











