En una tranquila calle de Winchester se encuentra una sencilla casa de ladrillo. En su fachada, una pequeña placa dice: “En esta casa vivió sus últimos días Jane Austen, fallecida el 18 de julio de 1817.” Para un observador casual puede parecer insignificante, pero para los fans, este lugar guarda uno de los capítulos más enigmáticos de la vida de la escritora.
Aquí pasó Austen sus últimas semanas, debilitada por una enfermedad misteriosa cuya causa nunca se llegó a conocer. La sencillez de la casa, la calma de las habitaciones y el jardín visible desde la ventana evocan esos momentos íntimos finales, donde la familia y la escritura fueron su refugio.
Síntomas misteriosos y posibles enfermedades
Según CNN, la salud de Jane Austen fue empeorando gradualmente desde la primavera de 1816. A veces mejoraba, pero nunca por mucho tiempo. Sus cartas revelan que se quejaba frecuentemente de dolores articulares, cansancio y manchas en el rostro. La medicina de entonces estaba lejos de los avances actuales, por lo que la causa siguió siendo un misterio.
Expertos han debatido durante décadas qué pudo causar su muerte: ¿enfermedad de Addison, cáncer de estómago, tuberculosis, linfoma de Hodgkin? Cada una encaja parcialmente con sus síntomas, pero ninguna explica completamente su estado.
Hoy, los investigadores modernos consideran que la lupus es la explicación más probable: una enfermedad autoinmune que afecta con frecuencia a mujeres jóvenes y puede ser mortal en casos graves. Su esencia es que el cuerpo ataca a sí mismo, causando síntomas que van de leves a peligrosos, lo que podría explicar las mejorías temporales de Austen.

Las últimas semanas en Winchester
En mayo de 1817, Jane y su hermana Cassandra viajaron 15 millas hasta Winchester buscando ayuda médica especializada. Según sus cartas, Jane a veces se sentía “bastante bien”, pero para julio su estado se volvió crítico. El 15 de julio aún dictaba poemas a su hermana, pero el 17 su salud se deterioró rápidamente. Tras una convulsión perdió el conocimiento y a las 4:30 de la madrugada siguiente falleció en el regazo de Cassandra.
Cassandra recordó: “Perdí un tesoro, una hermana y amiga única… como si hubiera perdido una parte de mí misma”.
Esta descripción refleja no solo el amor fraternal, sino también el respeto y admiración hacia la escritora que cualquier fan puede sentir al asomarse a su vida.
Enfermedad y arte
Aunque su muerte es un misterio, sus cartas y obras revelan mucho sobre cómo vivió la enfermedad. Sus últimas novelas, como Persuasión o la inconclusa Sanditon, abordan la debilidad, la enfermedad y la búsqueda de cura, reflejando su propia lucha.
Incluso en su estado grave mantuvo su humor y agudeza: sus personajes suelen mostrar con ironía y humanidad las dificultades de la vida. Sanditon, por ejemplo, narra un balneario imaginario donde los visitantes buscan sanación — escrito bajo la sombra de su enfermedad, el libro inacabado muestra su resistencia y vitalidad a través de una voz aguda y satírica.

¿Por qué sigue siendo un misterio eterno?
No se conservan documentos médicos ni certificado oficial de defunción. Los doctores Michael D. Sanders y Elizabeth Graham, que estudiaron sus cartas e historia, creen que el lupus fue lo más probable, pero la causa exacta nunca se sabrá. Ni siquiera los mechones de cabello guardados en la casa de Jane Austen ofrecen una respuesta clara.
Aun así, su enfermedad y muerte temprana no opacaron su legado. Las obras de Jane Austen siguen vivas para los lectores más de dos siglos después: el amor familiar, la amistad, la perseverancia y la importancia de las relaciones humanas permanecen eternos.











