Seguro que has oído más de una vez que a ciertas horas ya puedes tomar el sol "sin riesgo". Es uno de los mitos más extendidos, y también uno de los más peligrosos para tu piel.
La realidad es que los rayos del sol no se apagan cuando nos conviene. En este artículo aclaramos ese error y otros mitos sobre el sol que conviene desmontar cuanto antes para cuidar de verdad tu salud.
No existe una franja horaria "segura" para tomar el sol
Mucha gente cree que el sol solo es peligroso en las horas centrales del día, entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Es cierto que en ese tramo la radiación ultravioleta es más intensa, pero los rayos dañinos no desaparecen fuera de ese horario.
La radiación UV está presente a cualquier hora y puede alcanzar tu piel incluso con el cielo nublado o cuando estás a la sombra. Por eso es fundamental usar siempre un protector solar adecuado cuando estés al aire libre y planificar de forma consciente el tiempo que pasas al sol.
Las nubes no protegen tu piel
Otro error muy común es pensar que un día nublado o gris es sinónimo de tomar el sol sin riesgo. En realidad, las nubes no impiden que los rayos UV lleguen a tu piel.
La capa de nubes reduce ligeramente la radiación, pero entre el 60 y el 80% sigue llegando a la superficie. En la práctica, tu piel se expone mucho más de lo que crees.
Así que el protector solar es prácticamente obligatorio en cualquier plan al aire libre, haga el tiempo que haga.
El protector solar no se puede sustituir por nada
Para broncearse más rápido, mucha gente decide saltarse el protector solar. Es un error especialmente grave, porque los rayos dañinos del sol no solo pueden provocar enfermedades cutáneas a largo plazo, sino que también aceleran el envejecimiento prematuro de la piel.
La radiación UV daña las células de la piel, lo que favorece la aparición de arrugas, manchas y otros problemas cutáneos. Además, no olvides reaplicar el producto cada dos horas o después de cada baño, para que la protección sea continua.
Los rayos UVA no son una alternativa segura
Muchas personas piensan que el tiempo pasado en una cabina de rayos UVA es menos peligroso que la exposición directa al sol. Es otro malentendido muy extendido, porque los rayos ultravioleta de estas cabinas dañan la piel igual que el sol e incluso llegan de forma más concentrada.
Por eso, el uso habitual de las cabinas de bronceado aumenta el riesgo de cáncer de piel y contribuye al envejecimiento cutáneo exactamente igual que la luz solar natural.
Incluso a la sombra necesitas protección
Muchos creen que la sombra basta para protegerse de los rayos UV dañinos, pero es una suposición peligrosa. La radiación UV se refleja en distintas superficies, como la arena, el agua u otras superficies claras.
Esto significa que los rayos pueden alcanzar tu piel aunque estés a la sombra o bajo un techado. Estar resguardado no equivale a estar protegido.
Si vas a pasar todo el día al aire libre, combina la sombra y la ropa adecuada con el protector solar para lograr la máxima protección.
Hábitos de exposición solar correctos: así te cuidas de verdad
Para evitar estos peligrosos mitos, lo mejor es protegerte del sol de forma constante. Usa un protector solar con factor 30 como mínimo y presta atención a la reaplicación.
No te olvides de la gorra o sombrero, las gafas de sol y la ropa protectora. Renueva el producto después de cada baño o de sudar, y evita tomar el sol en las horas de mayor intensidad de radiación UV.
¿Se puede tomar el sol sin riesgo en algún momento del día?
No existe una franja realmente segura. La radiación UV está presente a cualquier hora, por lo que siempre conviene usar protección solar cuando estés al aire libre.
¿Es necesario el protector solar en días nublados?
Sí. Las nubes solo reducen ligeramente la radiación, ya que entre el 60 y el 80% de los rayos UV sigue llegando a tu piel aunque el cielo esté cubierto.
¿Las cabinas de rayos UVA son más seguras que el sol?
No. Sus rayos ultravioleta dañan la piel igual que el sol, e incluso llegan de forma más concentrada, aumentando el riesgo de cáncer de piel y de envejecimiento cutáneo.
¿Cada cuánto hay que reaplicar el protector solar?
Lo ideal es reaplicarlo cada dos horas y también después de cada baño o de sudar, para mantener una protección continua.











