Planea cada noche el día siguiente
Necesitas un plan básico para el día siguiente. ¿Cuántas veces has olvidado algo importante? Incluso las tareas más urgentes pueden escaparse de nuestra mente cuando estamos a mil por hora. Esto pasa porque, tras resolver el segundo o tercer asunto del día, nuestro cerebro busca un descanso y no nos avisa de la siguiente tarea importante. Pero si tienes una lista bien preparada la noche anterior, esto no ocurrirá.
Es clave que en esa lista no solo pongas cosas que no te gustan, como lavar el equipo deportivo de los niños o ordenar su habitación. Añade también actividades que te recarguen y te alegren durante el día.
Empieza el día con la tarea más grande
¿La compra semanal, la limpieza profunda o preparar la cena para invitados? Son actividades que demandan mucho tiempo y energía si quieres hacerlas bien. Comienza tu día con ellas; así, pase lo que pase, ya las habrás superado. Además, sentirás la satisfacción de haber resuelto lo más importante antes del mediodía.
Haz siempre una lista para la compra y compra el doble de productos no perecederos. Al limpiar, avanza habitación por habitación y no empieces otra hasta terminar la anterior.
Ahorrarás tiempo y estrés cocinando en cantidades grandes o preparando dos o tres platos que puedas refrigerar o congelar. Intenta hacer la cocina del fin de semana el viernes por la noche para que el sábado puedas llevar a los niños al cine, al parque o a la playa, y ellos disfruten sin que tú estés pegada a la estufa.
No seas perfeccionista, el 80% es suficiente
La mayoría de los perfeccionistas están siempre insatisfechos y no disfrutan lo que ya lograron. No seas así. Si hoy no te alcanza el tiempo para algo, déjalo para después. Cuando sientas presión, detente un momento y prioriza tus tareas. Verás que algunas pueden esperar, suelta la ansiedad y respirarás mejor. Una mamá sin estrés es una mamá que los niños disfrutan más.

Todo debe tener su lugar
Ahorrarás mucho tiempo si te acostumbras a asignar un lugar para cada cosa. Buscar las llaves, la cartera, el móvil o el mando del coche puede robar años de tu vida. Pon un gancho o un organizador para las llaves junto a la puerta.
Algunos dicen que es mala idea porque los ladrones podrían llevarse el coche, pero estadísticamente es casi imposible. En cambio, te ahorrarás tiempo y, lo más importante, mucho estrés. Enseña esto a los niños: si siempre ponen su peluche favorito en la cama, no tendrán que buscarlo a última hora con pánico.
Lleva siempre un libro o música contigo
Los momentos de espera, como viajes, conducción o filas, son perfectos para recargarte. Si eliges actividades que te calmen y te llenen, afrontarás mejor los retos del día. Lleva siempre un libro o unos auriculares en tu bolso.
La música y la lectura te relajan en minutos. Solo evita un error: no saques el móvil para ver qué pasa en Facebook o revisar mensajes. ¿Por qué?
Desactiva la sincronización automática en tu móvil
En este mundo acelerado (que nosotros mismos aceleramos), recibimos diez veces más tareas que hace una o dos décadas. Muchas son compromisos que solo nosotros sentimos urgentes, pero no lo son realmente. Las redes sociales están diseñadas para atraparte aunque no tengas un motivo claro.
La sincronización del móvil hace que cada minuto aparezcan iconos que te avisan de mensajes, conversaciones, likes o invitaciones. Esto crea una rutina que te hace sentir que debes mirar la pantalla cada diez minutos para no perderte nada.
Los psicólogos ya lo llaman adicción. Además, cuando ves una notificación, la sigues y aunque no sea importante, terminas navegando más tiempo. Evita esta trampa desactivando las alertas automáticas y visitando esas páginas solo cuando realmente quieras.











