Probablemente nunca te hayas preguntado dónde descansa tu lengua mientras lees esto. Sin embargo, según los expertos, ese pequeño detalle puede tener un impacto sorprendente en tu respiración, el funcionamiento de tu mandíbula y, con el tiempo, incluso en la estructura de tu cara.
El tema ha ganado enorme popularidad en los últimos años gracias al mewing —una técnica difundida en redes sociales relacionada con la postura lingual— pero detrás del fenómeno viral existen observaciones médicas y ortodóncicas reales que merece la pena conocer.
¿Cuál es la posición ideal de la lengua?
El principio básico parece sencillo: toda la superficie de la lengua debe reposar suavemente contra el paladar, con los labios cerrados y sin que los dientes se aprieten entre sí. En la práctica, sin embargo, muchas personas adoptan una postura diferente sin darse cuenta.
Según la terapeuta del habla y la deglución Jennifer Silver, la posición de la lengua es clave para el funcionamiento de toda la cavidad oral. En una entrevista, explicó que "la posición de reposo de la lengua influye en la respiración, la deglución y la posición de la mandíbula", actuando como un elemento central dentro del sistema oral.
El mewing fue popularizado por el ortodoncista John Mew y su hijo Mike Mew, quienes desarrollaron esta técnica de "modelado facial" basada precisamente en colocar la lengua correctamente contra el paladar. Aunque la comunidad científica mantiene reservas sobre algunas de sus afirmaciones más extremas, la importancia de la postura lingual sí cuenta con respaldo clínico.
¿Qué pasa cuando la lengua descansa en el lugar equivocado?
Cuando la lengua permanece baja o presiona los dientes en lugar de apoyarse en el paladar, todo el equilibrio bucal puede verse alterado. Según el odontólogo estadounidense Kami Hoss, esto puede contribuir a largo plazo a la respiración bucal, la tensión en la mandíbula e incluso al desplazamiento de los dientes.
Los expertos subrayan que estos efectos no aparecen de un día para otro, sino que se desarrollan de forma gradual. Por eso muchas personas solo detectan el problema cuando ya sienten dolor recurrente en el cuello o la mandíbula.
Por qué respirar por la nariz importa más de lo que crees
La posición de la lengua está directamente relacionada con la forma en que respiramos. El dentista Mark Burhenne señala que una postura lingual adecuada favorece la respiración nasal, fundamental para la salud general. En sus palabras, "respirar por la boca no solo reseca la cavidad oral, sino que a largo plazo puede afectar la calidad del sueño y el estado de salud en general".
Uno de los signos más comunes de una postura lingual incorrecta es la llamada mordida abierta: cuando los dientes frontales no llegan a tocarse ni en reposo. Esto suele ocurrir cuando la lengua presiona de forma continuada contra los dientes o entre ellos, alterando su posición con el tiempo.
Además, los especialistas relacionan la mala posición lingual con otros problemas: trastornos del habla (dificultad para articular ciertos sonidos), ronquidos nocturnos, mayor riesgo de apnea del sueño, bruxismo y la llamada deglución atípica, en la que la lengua empuja los dientes hacia adelante al tragar.
Tanto la deglución atípica como la respiración bucal pueden desencadenar una reacción en cadena dentro de la boca. La primera contribuye al desplazamiento dental y a problemas de dicción; la segunda, además de resecar la boca, se asocia con peor calidad de sueño y dificultades de atención y concentración.
Una revisión publicada en el Journal of Oral Rehabilitation encontró que la respiración bucal crónica se relaciona con alteraciones en el desarrollo facial y mandibular, especialmente en edades tempranas. Esto es relevante porque una lengua en posición baja suele ir acompañada de respiración bucal, y ambos factores se potencian mutuamente.
¿Puede la postura lingual cambiar realmente tu cara?
En internet abundan afirmaciones de que colocar bien la lengua puede transformar visiblemente el rostro. La postura científica, sin embargo, es más matizada. Aunque varias investigaciones exploran cómo la lengua y los músculos influyen en el desarrollo mandibular, sus conclusiones se aplican principalmente a niños y adolescentes.
Un estudio publicado en el American Journal of Orthodontics and Dentofacial Orthopedics concluyó que la posición lingual sí puede influir en la forma de la dentición y el maxilar durante el crecimiento, pero que en la edad adulta el margen de cambio es considerablemente menor. Esto no significa que no valga la pena prestarle atención de adulto —simplemente indica que el beneficio es más funcional que estético.
Los expertos coinciden en que la postura lingual es importante, pero no es un remedio milagroso. Kami Hoss lo resume así: "Una posición correcta de la lengua es una parte importante del funcionamiento saludable de la boca, pero por sí sola no va a resolver todos los problemas". Jennifer Silver añade que la lengua, la respiración y la musculatura trabajan en conjunto, y que es esa combinación la que determina el resultado global.
Cómo mejorar tu postura lingual
La buena noticia es que la postura lingual correcta se puede aprender, aunque requiere tiempo y práctica hasta que se vuelve automática. El objetivo es que la lengua descanse suavemente en el paladar mientras los músculos de la cara y la mandíbula permanecen relajados. Al principio exige atención consciente, pero con el tiempo se convierte en un hábito.
Si experimentas dolor frecuente, problemas con la mordida o dificultades para respirar, lo más recomendable es consultar a un especialista. Un dentista u ortodoncista, un logopeda o un terapeuta miofuncional puede ofrecerte una valoración personalizada y un plan adaptado a tu caso.











