Todos lo hemos vivido alguna vez: una noche estupenda que se paga al día siguiente con dolor de cabeza, náuseas y la sensación de que el mundo entero está en tu contra. La resaca es uno de los precios más desagradables de salir de fiesta.
La buena noticia es que no todas las bebidas afectan igual. Hay tres errores muy comunes a la hora de elegir qué beber que disparan las probabilidades de despertarte hecho polvo. Si reconoces alguno, quizá merezca la pena replanteártelo.
Bebidas oscuras con alto contenido en congéneres
Seguro que ya lo has notado: algunas bebidas dejan una resaca mucho peor que otras. La razón tiene nombre, los congéneres. Son compuestos que se generan durante la fermentación y que intensifican los síntomas del día después.
Las bebidas oscuras, como el whisky, el vino tinto o el ron, tienen un contenido especialmente alto en congéneres. Por eso contribuyen mucho más al dolor de cabeza y a las náuseas matutinas.
Estos congéneres son los que aportan el color intenso y el sabor profundo de las bebidas oscuras, pero también influyen en la intensidad de la borrachera. Si quieres evitar un despertar incómodo, apuesta mejor por bebidas claras, como el vodka o el vino blanco.
Alcohol y bebida energética: una combinación peligrosa
Otra mezcla que pasa factura es la de alcohol con bebida energética. La cafeína y otros estimulantes presentes en las energéticas enmascaran el efecto sedante del alcohol, así que crees que estás menos borracho de lo que realmente estás.
¿El resultado? Bebes más de la cuenta sin darte cuenta, y eso multiplica la gravedad de la resaca al día siguiente.
No solo acabas bebiendo más, sino que esta mezcla también es peligrosa para tu corazón. El efecto combinado del alcohol y la cafeína puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco, lo que convierte este hábito en algo especialmente arriesgado.
Cócteles azucarados: la tentación dulce que se paga cara
El azúcar es, junto al alcohol, otro gran responsable de las resacas intensas. Cócteles tan populares como la piña colada o el margarita esconden enormes cantidades de azúcar añadido.
Esta combinación carga aún más el organismo, porque el azúcar se absorbe rápido y acelera el efecto del alcohol.
El azúcar por sí solo ya deshidrata, y el alcohol no hace más que intensificar ese efecto. Cuando se consumen sin control, la mezcla de azúcar y alcohol puede provocar dolor de cabeza, mareos y un malestar general difícil de ignorar.
Si quieres ahorrarte el suplicio de la resaca, elige bebidas con menos azúcar y, siempre que puedas, opta por destilados solos o combinados con un poco de soda. Y un truco que marca la diferencia: bebe agua entre copa y copa para reducir la deshidratación y, con ella, las posibilidades de amanecer fatal.
Disfrutar de la noche y cuidar el día siguiente no están reñidos. Solo hay que prestar un poco de atención a lo que pones en la copa.
¿Por qué algunas bebidas dan más resaca que otras?
Porque contienen más congéneres, unos compuestos que se forman durante la fermentación y que intensifican los síntomas. Las bebidas oscuras como el whisky, el vino tinto o el ron tienen niveles especialmente altos.
¿Es realmente peligroso mezclar alcohol con bebidas energéticas?
Sí. La cafeína enmascara el efecto del alcohol, lo que lleva a beber más de la cuenta. Además, la combinación de alcohol y cafeína puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco.
¿Qué bebidas conviene elegir para evitar la resaca?
Las bebidas claras, como el vodka o el vino blanco, y los destilados solos o con un poco de soda. Cuanto menos azúcar y menos congéneres, mejor te sentirás al día siguiente.
¿Beber agua ayuda de verdad contra la resaca?
Sí. Beber agua entre copa y copa reduce la deshidratación, que es una de las principales causas del malestar matutino.











