El parto es un milagro increíble, aunque doloroso, y esta experiencia intensa a veces hace que las futuras mamás digan cosas bastante inesperadas.
La cara
No fue una mamá, sino un papá quien dijo la frase más graciosa en mi carrera. Pensaba que los bebés salían con la cara hacia arriba, y gritó: “¡Dios mío, este bebé no tiene cara!”
En silencio
Una mamá aguantó el parto en completo silencio, pero cuando el médico y yo le mostramos al bebé, vimos que le salía sangre por la boca. Resultó que se había mordido la lengua en el último empujón. No fue grave, pero nos asustó bastante.
La hippie
Junto a la mamá, en lugar del papá, estaba su amiga con formación de doula. La mamá no quiso anestesia porque quería un parto natural, pero cuando la amiga le pidió que se concentrara en el “enfoque milagroso”, la mamá la agarró del blusón y le dijo que dejara de decir esas “tonterías hippies”. Mis colegas y yo nos volteamos para no reírnos delante de ellas.
Experiencia
La joven fue animada por su madre a respirar y empujar. Después de una contracción, la hija la miró y le dijo muy seria: “Mamá, no tienes idea de lo que es esto. No me tranquilices, porque no sabes por lo que estoy pasando.”
El instrumento
El bebé no quería salir y fue necesario usar fórceps. Cuando la mamá lo vio, empezó a gritar con pánico: “¡No, no, no! ¡De ninguna manera, nooo!” La calmamos diciendo que no aplastaríamos la cabeza del bebé, pero ella respondió: “No me importa, pero seguro que no me van a meter ese cucharón para ensalada.”

La melena
Mamá criolla y papá pelirrojo en la sala de parto. El doctor les dice feliz que ya salió la cabeza del bebé, y la mamá pregunta: “¿Seguro que no es pelirrojo?” El papá se molestó mucho, preguntando por qué sería un problema. Mientras ella empujaba, gimió que no quería un hijo pelirrojo, y el papá casi llorando preguntó por qué se casó con ella si no le gustaba el pelo rojo. Fue una escena muy incómoda, y lo único bueno fue que el bebé nació calvo. A veces me pregunto qué habrá sido de esa familia.
Sorpresa
Los paramédicos trajeron a una mujer que no creía que estaba embarazada ni que estaba en trabajo de parto, aunque ya se veía la cabeza del bebé. Gritaba: “¡No estoy embarazada, es un tumor!” Pero minutos después sostenía en brazos a su niña sana.
Adiós
No es raro que una mujer en trabajo de parto diga que ya no puede más, que no sigue y trate de levantarse para irse a casa. Siempre es una experiencia surrealista.
La frase
La mayoría de las mujeres en trabajo de parto no dicen frases coherentes porque no tienen energía para pensar en ellas. Normalmente solo gritan lo que quieren (¡Agua!) y ya. Pero una mujer gritó todo el tiempo: “Si después de tanto sufrimiento no doy a luz al Mesías, ¡me voy a enfadar muchísimo!”
Amputación
Mi primer día en la maternidad fue inolvidable: solo había una mamá por la noche, y durante horas gritaba que le iba a cortar el pene a su marido. (Claro que no lo decía tan suavemente.) Los practicantes intentamos calmarla, sin éxito. Finalmente, una matrona senior entró y le dijo: “Cállate, que no gritaste cuando hiciste al bebé.” La mamá, sorprendida junto con nosotros, se quedó callada de inmediato.











