Contrastes
Que aunque vote por otro partido, no hace falta gritarme a la cara que "traiciono a la familia".
Mentalmente
No estoy "histérica", sino que tengo un diagnóstico de trastorno bipolar que requiere medicación y terapia. Ellos piensan que solo necesito "ponerme las pilas" y que si decido estar bien, me curaría.
La maldita laptop
"¡Siempre estás frente al ordenador!" Mis padres son encantadores, pero ya casi tienen 80 años y todavía creen que solo juego videojuegos. No entienden que se puede ganar dinero "simplemente" trabajando desde casa. Para ellos, trabajar es vestirse y salir; el "teletrabajo" o que los nietos hagan la tarea en el ordenador les resulta incomprensible.
De niño a niña
Que mi compañero de clase de primaria, Robi —a quien querían mucho y venía mucho a casa— ahora es Berta, es decir, Roberta.
Gastando a manos llenas
No es que no pueda comprar mi propia casa porque "gaste el dinero en tonterías", sino porque, por mucho que me esfuerce, no hay oportunidad: piden muchísimo incluso por un apartamento viejo en las afueras.
Límites
Cuando vuelvo a casa del piso compartido y cierro la puerta de mi habitación, no es porque "consuma drogas o vea porno", sino porque me gusta estar desnuda por la noche y, a esta edad, sé poner límites. Cuando les dije que no tendría que cerrar la puerta si aprendieran a llamar, se ofendieron mucho.
Alegrías paternas
Mi prima Réka se casó hace unos años en Luxemburgo con su novia y, con la ayuda de un amigo, están esperando a su primer hijo. Entendieron que a Réka le gustan las chicas, pero que el bebé fue concebido con el esperma de un amigo y que tendrá dos mamás les cuesta un poco. Aun así, celebran la felicidad de Réka.
Vehículo
Mis padres, que han vivido toda su vida en un pueblo pequeño, no entienden que no acepte el coche viejo de mi tío porque "soy desagradecida". Vivo cerca del centro, donde el tráfico es un caos, hay atascos constantes, aparcar cuesta un dineral y no hay plazas, roban coches cada semana y la gasolina y el seguro me dejarían sin nada. Pero en transporte público llego a cualquier sitio en minutos.
Presencia en redes sociales
Mamá, no necesitas firmar tus comentarios en Facebook, todos ven que eres tú. Papá, por mucho que comentes cinco veces al día en posts políticos, no voy a cambiar la opinión de nadie. Y no, no hace falta que pongas en cada foto de los nietos que eres la orgullosa abuela o abuelo.
Movilidad
En el mundo de las multinacionales es normal cambiar de trabajo con frecuencia y trabajar en diferentes empresas. Mi padre trabajó toda su vida en la misma fábrica y se jubiló allí. Cuando mi madre escucha que tengo un nuevo trabajo, siempre pregunta cuánto será mi pensión, aunque yo le digo riendo que no importa, porque cuando me jubile la pensión será tan mínima —si es que hay— que no viviré de eso.











