Perdono a mis padres porque ellos solo saben amar como fueron amados
Al comprender su historia y su infancia, empezamos a entender mejor los porqués. Esto no justifica sus actos, sino que nos permite ver su fragilidad y reconocer al niño o niña que también sufrió traumas. Porque todos, como humanos, nos traumatizamos unos a otros; así es como funcionamos.
¡Mis padres nunca supieron amarme bien!
Amar bien significa conocer lo suficiente al otro para expresarle cariño en su propio lenguaje de amor, no en el que nos resulta más cómodo. La mayoría de los padres actúa según el modelo de amor que recibieron, y solo con eso pueden trabajar. A menos que ya tengan suficiente autoconocimiento para romper patrones transgeneracionales. En ese caso, hay esperanza de que aprendan a amar bien.
Soy adulto, ya no culpo a mis padres
Lo que más complica es seguir echando la culpa a los padres, incluso siendo adultos. Por eso muchos terapeutas ven que en sus consultas hay más niños heridos que adultos responsables. Con esta frase puedes iniciar un proceso sanador. Además, es importante reconocer que somos adultos y que eso implica asumir las consecuencias de nuestras acciones.
No tengo que cumplir con mis padres, solo conmigo mismo
Sin autoconocimiento es difícil verlo, y actuamos de forma automática. Aunque como hijos queramos complacer a nuestros padres, como adultos solo debemos hacerlo con nosotros mismos. Esta frase sanadora puede convertirse en un mantra diario que te ayude a recordarlo.











