Correr es una de las actividades físicas más populares: no cuesta nada empezar, mejora tu resistencia, quema calorías rápido y fortalece tu mente. Pero no a todos les encanta correr, y eso no es un problema. Un estudio reciente muestra que caminar puede superar a correr en varios aspectos, especialmente si quieres desacelerar y disfrutar el momento.
Los efectos fisiológicos de caminar y correr
Una investigación publicada en el Journal of the American College of Cardiology revela que caminar regularmente puede beneficiar la salud cardiovascular tanto como correr. Además, caminar ejerce mucha menos presión sobre las articulaciones, especialmente en rodillas, caderas, espalda baja y tobillos. Si tienes alguna lesión de espalda o predisposición genética a estos problemas, caminar es una opción especialmente recomendable.
Un estudio de la Harvard Medical School sobre el mismo tema encontró que quienes caminan tienen menor riesgo de enfermedades cardíacas y mejor salud mental gracias a esta actividad de intensidad moderada.
Esto se debe en gran parte a que caminar permite disfrutar de la naturaleza, algo que muchos corredores no siempre hacen debido al ritmo acelerado.
Beneficios mentales y emocionales
Caminar también ofrece la oportunidad de practicar mindfulness gracias a su ritmo más pausado. Escuchar música, notar los sonidos del entorno y dejar fluir los pensamientos son actividades que durante la carrera cuestan más. Según un estudio psicológico, caminar puede estimular la creatividad porque la mente en calma descubre nuevas conexiones.
Además, caminar reduce el estrés y aumenta la producción de hormonas de la felicidad, algo vital en el mundo acelerado de hoy. Quienes caminan regularmente suelen estar más equilibrados, menos sensibles y manejan mejor el estrés diario.
El aspecto social de caminar
Para muchos, correr es una actividad solitaria con pocas oportunidades para conexiones profundas. En cambio, caminar es ideal para compartir tiempo con familia, amigos o compañeros. Durante las caminatas podemos hablar de lo que nos importa, fortaleciendo vínculos sociales.
Una caminata en grupo, por ejemplo con un perro, puede ser una experiencia especial y facilitar nuevas amistades. Los conocidos que hacemos paseando al perro pueden convertirse en parte importante de nuestra red social.
Combinar ambas actividades es una gran idea para aprovechar sus beneficios. Por ejemplo, complementa tus entrenamientos de carrera con caminatas para cuidar tus articulaciones y recargar energías mentales.











