Muchos de nosotros hemos conocido a personas que, aunque parecen atractivas o emocionantes, siempre traen tensión y estrés a nuestra vida. ¿Por qué nos sentimos tan atraídos por estas personalidades tóxicas? La respuesta es más compleja de lo que parece y está ligada a varios factores psicológicos.
¿Por qué nos gusta la imprevisibilidad?
Como dijo Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, muchas veces elegimos pareja influenciados por nuestras primeras experiencias. La atracción hacia el caos familiar o las emociones intensas suele venir de haber crecido acostumbrados a esa dinámica en la infancia. Así, la imprevisibilidad en estas relaciones puede sentirse familiar, aunque no siempre sea reconfortante.
Algunas teorías sugieren que la emoción buscada en las relaciones románticas está ligada a la liberación de adrenalina y hormonas de la felicidad. Esto explica por qué a veces nos atraen personas que podrían tener un efecto negativo en nosotros. La incertidumbre y la imprevisibilidad pueden, paradójicamente, intensificar esa atracción.
El papel del estilo de apego
Según la teoría del apego de John Bowlby y Mary Ainsworth, la forma en que nos vinculamos con nuestros padres en la infancia influye en las relaciones que construimos de adultos. Quienes desarrollan un apego evitativo o ambivalente pueden tender a elegir parejas tóxicas, ya que sus relaciones actuales reflejan patrones conocidos.
El apego ambivalente se caracteriza por la inaccesibilidad emocional, señales confusas o imprevisibilidad por parte de la pareja. Estas personas suelen sentirse más conectadas con relaciones que ofrecen la mayor intensidad emocional, incluso si a largo plazo les hacen más daño que bien.
Falta de confianza y problemas de autoestima
En las relaciones tóxicas, a menudo terminan personas que luchan con su autoestima. Quienes no se sienten fuertes o dignos de amor suelen atraer parejas que refuerzan esa sensación, confirmándoles que no merecen algo mejor.
El reconocido psicólogo Albert Ellis señaló que muchas veces permanecemos en relaciones poco saludables por creencias irracionales propias. Creemos que no podemos tener algo mejor o que nuestra felicidad solo es posible a través de esas relaciones.
Los efectos de la manipulación emocional
Las personas tóxicas pueden tener habilidades manipulativas tan sutiles que ni siquiera nos damos cuenta de cómo influyen en nuestro entorno.
El dominio emocional puede ser tan gradual y delicado que cuando nos damos cuenta, ya estamos profundamente involucrados en la relación.
Estrategias como el gaslighting, que ponen en duda nuestra percepción de la realidad, afectan nuestra confianza y sentido de la verdad. Estas tácticas buscan que la persona tóxica tome el control mientras la autoestima y resistencia del otro se debilitan poco a poco.
¿Cómo salir de este ciclo?
Reconocer que estamos en una relación tóxica es el primer paso hacia el cambio. Es clave identificar los patrones mencionados y buscar soluciones. La psicoterapia puede ser un gran apoyo para trabajar traumas infantiles, estilos de apego y creencias irracionales con un profesional.
También es fundamental establecer límites y fortalecer la autoestima. El mensaje más importante es que siempre vale la pena creer que merecemos algo mejor. Profundizar en el autoconocimiento y desarrollar la inteligencia emocional nos permitirá construir relaciones más sanas y estables.











