Volver a tu versión rebelde adolescente puede ser una reacción totalmente normal cuando estás con quienes creciste. “Es un problema muy común”, dice Mariam Hager, terapeuta. “Explorar y entender la dinámica familiar no es fácil, así que sé un poco más amable contigo misma.” Ser compasiva contigo ayuda, pero seamos honestas, somos humanas y probablemente necesites un enfoque distinto para no perder la calma. Por eso consultamos a expertos para que expliquen por qué las reuniones familiares pueden ser tan frustrantes. Y, claro, cómo mantener la calma (más o menos) cuando te sientes otra vez esa estudiante incomprendida.
¿Por qué te sientes otra vez una adolescente caprichosa en familia?
“Las investigaciones sobre dinámica familiar muestran que cada familiar tiene un rol asignado dentro de la unidad familiar, le guste o no”, explica Alex Oliver-Gans, terapeuta. Quizás de niña eras la cuidadora, la pacificadora o la rebelde del grupo. Aunque te hayas mudado y cambiado, tus familiares te siguen viendo en ese rol. “Te encasillan”, dice el experto. (Bienvenida al club del hijo menor más sensible.)
Estar en un ambiente donde te tratan como la problemática o la perfeccionista puede generar conflicto entre quien eras de adolescente y quien eres ahora, y eso puede confundirte por dentro. “Puedes sentir que superaste esa versión antigua, pero de repente aparece la presión para cumplir ese rol que te asignaron”, explica Oliver-Gans. “Así, la vieja dinámica resurge y puedes comportarte de forma inmadura, especialmente si tu familia aún enfrenta conflictos sin resolver”, añade Hager.
Por ejemplo, puede que te den ganas de llorar al sentir que, tras tantos años, tu hermana mayor, la "hija favorita", recibe un trato especial. O que un comentario de tu mamá sobre tu dieta te descoloque, aunque ella sepa que has luchado toda la vida con tu imagen corporal.
Oliver-Gans señala otros factores que pueden provocar retrocesos emocionales. Tus padres pueden tratarte como a una niña, o tus hermanos molestarte como antes, tocando inseguridades enterradas. Estas interacciones pueden traer recuerdos dolorosos que, claro, no mejoran tu ánimo ni tu estrés.

Cómo mantener la calma cuando vuelves a tu yo adolescente
1. Toma pausas: Durante la visita, es clave alejarte un poco de tu familia. Una caminata, un café o un breve descanso en el baño pueden hacer maravillas.
2. Ejercicios sensoriales: Si estás preparando la cena y alguien lanza un comentario pasivo-agresivo, prueba una técnica rápida de mindfulness. Mira a tu alrededor e identifica algo que veas, escuches, sientas, pruebes y huelas. O cuenta 5 cosas verdes en tu entorno.
3. Recuerda lo que amas de tus familiares: Cuando te irritan, es fácil enfocarte solo en sus defectos. Intenta enumerar algunas cosas que aprecias de ellos, aunque ahora te saquen de quicio. Esto puede romper el ciclo negativo y ayudarte a ver que, aunque no son perfectos, pasar unos días con ellos no es tan malo.











