Lee estas frases para que puedas reconocerlas y empezar a cambiarlas.
“Como quieras...”
Esta frase suele aparecer como un reflejo corporal en tus conversaciones cuando quieres evitar conflictos o dudas que tu opinión merezca atención. Aquí dejas de lado tus deseos para complacer a otros. La clave está en encontrar un equilibrio: mejor ofrece alternativas para no parecer que te sacrificas.
“Seguro que es una tontería, pero...”
Al empezar así tus ideas, revelas que no confías en lo que vas a decir. Esta actitud defensiva impide que te tomen en serio. Prueba abrir con palabras seguras como “Se me ocurrió una idea...” para evitar comenzar cada frase con dudas que no aportan.
“Perdona que te moleste.”
Pedir disculpas sin razón real suele generar tensión y puede incomodarte a ti y a quienes te rodean. Mejor acércate con un “¿Tienes un momento para hablar?” Esto crea un ambiente equilibrado y te hace sentir valorado.

“Salió bastante bien, pero...”
Frases así resaltan lo negativo, aunque sea insignificante. Cuando haces un buen trabajo, evita minar tu logro con autocríticas inmediatas. En vez de disfrutar el fruto de tu esfuerzo, solo alimentas tus dudas. Agradece el reconocimiento y acepta el elogio.
“Solo un trabajo pequeño...”
Aunque parezca inocente, esta frase menosprecia el esfuerzo y la energía invertidos. Al minimizar tu trabajo, sugieres que no fue importante, reforzando la sensación de no ser suficiente. Prueba decir: “Fue un proyecto pequeño, pero aprendí mucho.” Así reconoces tu valor y dedicación.
“Quizás suene raro, pero...”
Con esta introducción aislas tus ideas antes de que otros puedan opinar. Muchas veces no es necesario, porque nadie espera que todo sea perfecto. Enfócate en expresarte de forma abierta y proactiva: “Se me ocurrió un pensamiento interesante...” Esto transmite confianza.
“No entiendo de esto...”
Esta frase es típica de la inseguridad interna que casi te paraliza antes de enfrentar un nuevo reto. Suele salir sin pensar. Es vital que no te desanimes y aproveches la oportunidad para aprender: “Tengo curiosidad por descubrir la mejor manera de hacerlo.”
“No puedo creer que alguien me elogie.”
Con esta frase rechazas el feedback positivo, reforzando tu escepticismo. Cuando alguien te elogia, acéptalo y agradécelo, reconociendo tus méritos. Recuerda que a veces otros ven tu valor mejor que tú mismo. Abre tu corazón a esos reconocimientos.











