Pasar demasiado tiempo sentado también afecta a nuestro cerebro
Muchos intentamos incluir algo de actividad en nuestra rutina: caminatas, ciclismo, o uno o dos entrenamientos semanales. Pero también disfrutamos actividades que implican estar sentados: maratones de Netflix, libros, podcasts, redes sociales... y mientras tanto, nos quedamos inmóviles en el sofá. Si trabajas en oficina, probablemente pases la mayor parte del día sentado, quieras o no.
La Mayo Clinic ya relacionaba el sedentarismo con problemas como obesidad, hipertensión o niveles altos de azúcar en sangre.
Pero un estudio reciente publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association llega a una conclusión preocupante: el exceso de tiempo sentado está vinculado a la reducción del tamaño cerebral, alerta The Healthy.
Puede aumentar el riesgo de Alzheimer
La investigación fue realizada por el equipo del Vanderbilt University Medical Center en Tennessee, que estudió la relación entre el sedentarismo y el riesgo de Alzheimer.
Participaron 404 personas mayores de 50 años, la mayoría sin signos de deterioro cognitivo al inicio. Un tercio portaba el gen APOE-ε4, que según la Cleveland Clinic, aumenta significativamente el riesgo de Alzheimer.
El 87% cumplía con la recomendación de 150 minutos semanales de actividad física moderada o intensa. En promedio, hacían 61 minutos diarios de ejercicio, pero no fue suficiente para contrarrestar los efectos negativos de estar sentados.
Actividad moderada puede ser caminar rápido, andar en bici o cortar el césped, donde empiezas a respirar más rápido y sudar un poco. La actividad intensa, como correr, nadar o ciclismo de montaña, es cuando apenas puedes hablar sin tomar aire.

Reducir el tiempo sentado es clave
Lo más impactante: los participantes pasaban en promedio unas 13 horas diarias (807 minutos) sentados. Este tiempo prolongado se asoció, según pruebas de MRI y cognitivas, con adelgazamiento de la corteza cerebral, especialmente en áreas relacionadas con el Alzheimer, y con pérdida de memoria.
Quienes portaban el gen APOE-ε4 mostraron pérdida de materia gris en los lóbulos frontal y parietal, zonas clave para la memoria y el aprendizaje. Lo preocupante es que más ejercicio no evitó este deterioro cerebral.
“Reducir el riesgo de Alzheimer no solo depende de entrenar una vez al día. Aunque hagas ejercicio diario, disminuir el tiempo sentado también es fundamental para bajar ese riesgo.”
¿Qué significa esto para nosotros?
Los investigadores sugieren que en el futuro los médicos deberían preguntar no solo si hacemos suficiente ejercicio, sino también cuánto tiempo pasamos sentados. Reducir el sedentarismo es tan importante como entrenar cada día.
Así que si hasta ahora te has enfocado en hacer ejercicio, ¡genial! Pero tal vez sea hora de invertir en un escritorio de pie o de incluir reuniones caminando durante el día. Tu cerebro te lo agradecerá.











