¿Alguna vez te has sentido débil, mareado o simplemente mal con el calor, justo mientras estabas tomando algún medicamento con receta? Puede que el culpable no fuera solo la temperatura o ese desayuno que te saltaste.
Nuestro cuerpo cuenta con sus propios sistemas de refrigeración: el sudor, la regulación del flujo sanguíneo en la piel o el equilibrio de líquidos. Pero estos mecanismos dejan de funcionar bien cuando ciertos fármacos interfieren en ellos. Según un resumen del portal científico The Conversation, hay varios tipos de medicamentos que aumentan el riesgo de sufrir un golpe de calor o un malestar, sobre todo en personas mayores y en quienes conviven con enfermedades crónicas.
Antidepresivos
Entre los medicamentos más implicados están los antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los antidepresivos tricíclicos (ATC). Estos fármacos afectan al funcionamiento del hipotálamo, la zona del cerebro encargada de regular la temperatura, ya que pueden alterar o bloquear las señales que normalmente activan el sudor.
El resultado: puede que te cueste más sudar o que, al contrario, sudes en exceso. En ambos casos, el calor supone una carga extra para tu organismo.
Antipsicóticos
Los antipsicóticos que se usan para tratar la esquizofrenia o el trastorno bipolar esconden otra trampa. Como estos fármacos bloquean el efecto de la dopamina, al cerebro le cuesta más detectar cuándo el cuerpo se está sobrecalentando o cuándo tienes sed.
Esto puede traducirse en menos sudoración, tensión arterial baja y dificultad para liberar el calor corporal: es decir, justo los factores que anticipan un golpe de calor.
Medicamentos para el corazón
Quienes viven con problemas cardiovasculares también están más expuestos a los malestares del verano. Los betabloqueantes, que se recetan por ejemplo en casos de insuficiencia cardíaca o hipertensión, ralentizan el pulso, mientras que los diuréticos aumentan la producción de orina, lo que eleva el riesgo de deshidratación.
Y estar deshidratado, por sí solo, puede intensificar los efectos secundarios de los medicamentos, como las bajadas de tensión o los mareos.
Insulina
Para las personas con diabetes, el calor guarda todavía más riesgos. Con las altas temperaturas los vasos sanguíneos se dilatan, la insulina se absorbe más rápido y eso puede provocar una caída brusca del nivel de azúcar en sangre.
La hipoglucemia, es decir, el nivel bajo de glucosa, produce síntomas como sudoración, mareo, confusión o temblores, fáciles de confundir con las señales de una insolación. Además, conviene saber que el propio calor puede dañar la insulina: si la olvidas en el coche o no la mantienes refrigerada, puede perder su eficacia.
Cómo protegerte
El primer paso para evitar los malestares veraniegos es guardar siempre tus medicamentos según las indicaciones. La insulina, por ejemplo, debe conservarse en el frigorífico, y lo mismo puede aplicarse a otros productos sensibles al calor, como los inhaladores o el autoinyector de adrenalina (tipo EpiPen).
La correcta hidratación es igual de fundamental: en verano presta aún más atención a beber suficiente agua, salvo que tu médico te indique lo contrario. La deshidratación puede agravar los efectos secundarios de los fármacos e incluso volver peligrosos algunos, como el litio o los antiinflamatorios.
Intenta evitar las horas centrales del día, cuando el calor aprieta con más fuerza, y permanece a la sombra o en un lugar fresco. Si notas mareos, náuseas, confusión o sudoración excesiva, párate de inmediato, refréscate y repón líquidos.
Y por último, algo esencial: nunca dejes de tomar tu medicación sin consultarlo antes con un profesional. Si te preocupa cómo te afecta el calor mientras sigues un tratamiento, habla sin falta con tu médico o tu farmacéutico.
¿Qué medicamentos aumentan el riesgo de malestar con el calor?
Según el artículo, los más implicados son los antidepresivos (ISRS y tricíclicos), los antipsicóticos, los medicamentos para el corazón como betabloqueantes y diuréticos, y la insulina en personas con diabetes.
¿Por qué el calor es más peligroso si tomo estos fármacos?
Porque interfieren en los sistemas naturales de refrigeración del cuerpo, como el sudor, el flujo sanguíneo de la piel o el equilibrio de líquidos, lo que dificulta que el organismo libere calor correctamente.
¿Cómo debo conservar mis medicamentos en verano?
Siempre según las indicaciones. La insulina debe guardarse en el frigorífico, y otros productos sensibles al calor, como los inhaladores o el autoinyector de adrenalina, también requieren cuidados especiales para no perder eficacia.
¿Puedo dejar de tomar la medicación si me siento mal con el calor?
No. Nunca debes interrumpir un tratamiento sin consultarlo antes con tu médico o farmacéutico. Si te preocupa cómo te afecta el calor, habla con un profesional.











