Este día es tuyo, así que nada es obligatorio si no te apetece hacerlo.
Durante generaciones hemos dado por hecho que una boda "de verdad" debe incluir cierto guion: el ramo por los aires, la fila interminable de felicitaciones, los invitados sentados por bandos. Pero cada vez más parejas se dan permiso para saltarse lo que no les representa. Y tú también puedes.
Aquí tienes las tradiciones que hoy suenan más a obligación heredada que a celebración real, y por qué está perfectamente bien dejarlas fuera.
Lanzar el ramo
Seamos sinceras: pasados los 30, pocas mujeres se lanzan encantadas a por un ramo mientras toda la sala las observa. Y menos aún si no les apetece anunciar delante de todos que están solteras o que ni siquiera creen en el matrimonio.
Una versión mucho más bonita: después del primer baile, el DJ o el maestro de ceremonias invita a la pista a la pareja que lleve más años casada entre los invitados, y los novios les entregan el ramo como homenaje. Emotivo, elegante y sin poner a nadie en un aprieto.
Costumbres arcaicas
El baile de la novia, el "secuestro" de la novia, beber del zapato, que el novio retire la liga con los dientes bajo la falda… Si te divierte, adelante, puede ser un momento muy simpático. Pero si te da vergüenza o incomodidad, sáltatelo y punto.
Es tu boda, y lo único que de verdad importa es que tú te sientas a gusto.
Invitados separados por bandos
No está escrito en piedra que la familia y los amigos deban sentarse aparte, ni que los invitados de la novia ocupen un lado y los del novio el otro.
Deja que la gente se mezcle sin problema. Este día va de celebrar juntos, no de dividir la sala en dos equipos.
El acompañamiento al altar
¿No tienes padres o no mantienes buena relación con ellos? No pasa nada, porque nadie tiene por qué acompañarte. Hay parejas que se saltan este momento por completo y caminan juntas hacia el altar, hombro con hombro. Es una imagen preciosa y cada vez más habitual.
La música
Gracias a la tecnología, ya no es imprescindible gastarse una fortuna en una banda o un DJ. Funciona de maravilla preparar una playlist entre la pareja —y quizá algún amigo— y ponerla a sonar en un buen altavoz portátil.
El resultado es más personal, más económico y con exactamente las canciones que os importan.
El famoso "plus one"
No hay ninguna norma que obligue a que cada invitado traiga acompañante. No tienes por qué invitar al novio de tu amiga, ese que quizá desaparezca de su vida en un mes… pero que se quedará para siempre en todas tus fotos de boda.
Sienta juntas a las amigas y a los amigos en la misma mesa y no te preocupes: se lo pasarán en grande entre ellos.
Séquito según el género
Ya no es obligatorio que la novia solo tenga damas de honor y el novio solo padrinos. Si tienes amigos hombres y el novio tiene amigas mujeres, colócalos detrás de vosotros durante la ceremonia sin darle más vueltas.
Al final, quieres a tu lado a las personas que de verdad importan, no a las que encajan en una casilla.
La invitación en papel
La invitación impresa ya no es imprescindible. Una invitación digital, enviada por correo electrónico, puede estar igual de cuidada y bien diseñada, y encima resulta más barata y más respetuosa con el medioambiente.
De negro riguroso
El negro es atemporal, elegante y favorece a todo el mundo, así que ya no es ningún tabú llevarlo a una boda. De hecho, cada vez es más frecuente que la pareja pida a los invitados vestir de negro —o todos en una gama de tonos pastel—. Queda espectacular en las fotos.
La fila de felicitaciones
Cada vez más parejas se saltan la clásica —y a menudo interminable— ronda de felicitaciones. Así no tienen que dar besos a cien personas seguidas con la sonrisa congelada, y los invitados no hacen cola como en la caja del supermercado.
Terminada la ceremonia, la pareja se escapa para una sesión rápida de fotos y los invitados pasan directamente a los cócteles y el picoteo. Todos ganan.
La tarta
Hoy no todas las parejas quieren convertir el corte de la tarta en un gran espectáculo; de hecho, ya ni siquiera en todas las bodas hay tarta. Muchas se adaptan a sus invitados y optan por surtidos de pequeños dulces con varios sabores, incluyendo opciones sin gluten o sin lactosa para que nadie se quede fuera.
Zona sin niños
Si no quieres que en el vídeo se escuche a un bebé llorando ni tener que esquivar a los peques en la pista de baile, puedes organizar una boda sin niños. Es algo totalmente aceptado hoy en día.
Tampoco es raro que la boda tenga una edad mínima —por ejemplo, solo mayores de 18—, lo que evita, de paso, que los primos adolescentes de 15 a 17 años acaben demasiado alegres en la barra libre.
¿Está mal saltarse las tradiciones en mi boda?
En absoluto. El día es vuestro y nada es obligatorio si no os apetece. Lo único que realmente importa es que la pareja se sienta a gusto y disfrute.
¿Puedo enviar invitaciones digitales en lugar de impresas?
Sí. Una invitación digital enviada por correo electrónico puede estar igual de bien diseñada, además de ser más económica y más respetuosa con el medioambiente.
¿Es aceptable hacer una boda sin niños?
Hoy está totalmente aceptado. Incluso hay parejas que fijan una edad mínima, como solo mayores de 18, para mantener un ambiente más tranquilo.
¿Qué puedo hacer en lugar de lanzar el ramo?
Una alternativa bonita es entregar el ramo, tras el primer baile, a la pareja que lleve más años casada entre los invitados, como gesto de homenaje.











