Alcatraz
Quizás la prisión más famosa del mundo está en una pequeña isla en la bahía de San Francisco. Fue faro, fortaleza militar y finalmente prisión; hoy es un museo. Decían que era imposible escapar, rodeada por un océano helado con corrientes fuertes que hacen nadar allí un riesgo mortal.
Pero tres presos lograron lo imposible: cavaron un túnel con una cucharilla y hasta hicieron cabezas de papel maché para engañar al guardia nocturno cuando miraba sus camas. Probablemente huyeron en bote y sobrevivieron, porque nunca más se supo de ellos.
Manipulación al máximo nivel
Quizás conozcas a Frank Abagnale por la película “Atrápame si puedes”, donde Leonardo DiCaprio interpreta a este increíble estafador. Frank escapó de prisión haciéndose pasar por inspector con una falsa credencial del FBI. Los guardias creyeron que venía a evaluar la seguridad y los derechos de los presos, y lo dejaron salir sin sospechar.
Granada de fruta
Michel Vajour, un ladrón de bancos, escapó gracias a que su esposa le llevó duraznos pelados pintados para parecer granadas de mano. Nadine aprendió a pilotar un helicóptero y logró aterrizar en el techo de la prisión La Santé en París para recoger a su marido. ¡Y lo consiguió!

El enemigo público número uno
John Dillinger, el infame gánster, fue llamado así por el FBI. Logró escapar dos veces de prisiones consideradas imposibles de fugar. Su plan fue simple pero brillante: talló una pistola falsa en madera y la pintó de negro con betún para zapatos. Los guardias creyeron que era real y lo dejaron salir. Sin embargo, meses después murió en un tiroteo con agentes del FBI.
La llave mágica
Andrew Rodger, Keith Rose y Matthew William trabajaban en el taller de metalurgia de la prisión, lo que les dio todo lo necesario para su plan. Como no podían pedir prestada la llave al guardia para copiarla, la fabricaron de memoria. La réplica abrió la puerta de su celda y luego solo necesitaron una pistola falsa y una escalera alta para escapar.
El instructor de yoga
Choi Gap Bok, conocido como el “Houdini coreano”, era un apasionado del yoga que logró salir por el pequeño hueco por donde los presos reciben la comida. Su libertad duró solo seis días, hasta que fue recapturado tras ser condenado por robo.

Los molestos tacones
Ronald Silva, traficante de drogas, fue ayudado por su esposa quien le introdujo ropa femenina, zapatos de tacón, lápiz labial y una gran peluca negra. Disfrazado de su propia esposa, salió caminando por la puerta de la prisión frente a los guardias. Ya en la parada de autobús, un policía notó su extraño andar con tacones y lo arrestó.
La mantequilla de maní
En 2017, presos en una prisión de Alabama untaron mantequilla de maní en una puerta para cubrir un mensaje y una señal. Cuando el guardia abrió la puerta, creyó que era la de una celda común, pero en realidad daba al patio. Los presos escaparon, aunque fueron recapturados en menos de 12 horas.
El Chapo
El narcotraficante mexicano sobornó a los guardias en su primera fuga, quienes lo sacaron en un camión de ropa sucia. Trece años después, al ser recapturado, se hizo cavar un túnel bajo la ducha de la prisión. El túnel tenía casi 2 kilómetros, con ventilación y luz. Dos años más tarde fue atrapado de nuevo y desde entonces sigue en prisión.











