Hay cosas que existen en nuestra vida cotidiana desde siempre y que, si somos honestas, no tenemos ni la más remota idea de cómo funcionan. Pero claro, tampoco lo vamos pregonando por ahí. Simplemente asentimos, ponemos cara de que sí, y seguimos adelante.
Internet
El wifi es algo que viaja por el aire —¿supongo?— y que mi teléfono detecta misteriosamente para abrirme el mundo entero. No tengo ni idea de cómo es eso posible, pero le estoy profundamente agradecida.
Arte contemporáneo
¿Podría alguien explicarme por qué un cuadro moderno o una escultura abstracta se consideran "arte" cuando mis hijos hacen cosas muy parecidas con los dedos y plastilina en la mesa del comedor?
Cómo funciona un coche
Los hombres quizá lo entienden, pero ¿cuántas mujeres saben realmente por qué se mueve un coche? Me acuerdo vagamente de un dibujo del motor de combustión interna en física, pero ya entonces no lo pillé, aunque saqué un diez en el examen porque me lo aprendí de memoria.
El vino y sus misterios
La cata de vinos me parece, con todo el respeto, una performance de snobs donde todo el mundo finge detectar en la copa frutas del bosque, avellanas, chocolate, rayos de sol, colinas onduladas y la risa de los niños.
Los espejos
Me río cuando mi perra ladra a su propio reflejo, pero la verdad es que yo no soy mucho más lista en este tema. Sé que el vidrio se pule de alguna manera, pero a día de hoy no he entendido cómo eso hace que yo pueda verme la cara para maquillarme. (Siempre y cuando no sea vampira.)
La electricidad
Me llamo Ángela, tengo 36 años y todavía no sé cómo funciona la electricidad. (¡Hola, Ángela! —decís vosotros ahora.) Aprieto un botón en la pared y la habitación se ilumina. ¿Cómo? Es más: agarro una linterna y llevo el sol en la mano por el bosque de noche. Que nadie me diga que eso no es vudú.
Las pantallas táctiles
Llevo años usando mi teléfono con pantalla táctil y no pasa un solo día sin que me maraville en silencio ante semejante milagro tecnológico inexplicable.
El pan de masa madre
La masa madre es para mí tan misteriosa como la física cuántica. Sé que hay que guardarla en un tarro y "alimentarla". Técnicamente puedes leer cosas como "se favorece la proliferación de levaduras naturales y bacterias lácticas y acéticas en una suspensión acuosa de harina", pero que eso haga el pan más rico está muy por encima de mis capacidades cognitivas.
Los imanes
¿Cómo funciona exactamente un imán? Un lado atrae, el otro repele. Muy simpático. Pero, ¿qué tipo de magia oscura es esa? ¿Alguien lo sabe de verdad?
Lo que dice el jefe (y la madre, y el abuelo)
El 80% de las veces no tengo ni idea de lo que dice mi jefe, pero asiento con entusiasmo. Tampoco entiendo siempre a mi madre —porque no para de hablar y yo me desconecto a mitad—, pero finjo que sí. Y con mi abuelo medio sordo lo mismo: sonrío y doy la razón, igual que el resto de la familia.
Si también te pasa esto en el trabajo, quizá te interese saber cómo decirle que no a tu jefe sin dramas ni consecuencias.
La gravedad
¿Por qué en Australia no están todo boca abajo y no se caen del globo terráqueo? Lo pregunto en serio.
Las rotondas de varios carriles
Quien sepa circular correctamente por una rotonda de varios carriles merece un Premio Nobel, porque estoy convencida de que todo el mundo simplemente entra, reza y espera lo mejor.
La bolsa
Mi amigo invierte en bolsa online. A veces grita de alegría, a veces da puñetazos en la mesa. Yo le apoyo en todo, aunque no tengo la menor idea de cómo funciona eso.
El béisbol
Mi marido es canadiense y adora el béisbol. Veo los partidos con él regularmente y me ha intentado explicar las reglas mil veces, pero lo único que sé es que alguien lanza la pelota, otro intenta atraparla y otro intenta golpearla. Luego corren mucho.
La declaración de la renta
Mi amiga contable dice que es facilísima. Aun así, ella la hace por todos en nuestro grupo de amigos, porque nadie más es capaz. (Brujería pura.)
Cripto, Bitcoin y todo eso
Mi padre, mi hermano y mi pareja han intentado explicarme qué son el cripto, el Bitcoin y los NFT. Cuanto más hablaban, menos entendía. Mi espíritu animal es aquel ministro ugandés que, al explicar las transferencias bancarias, dijo simplemente: "El dinero se mueve por el aire." Exactamente eso.











