Un estudio estadounidense de 2017 ofrece una visión muy distinta sobre la dinámica de la infidelidad, diferente a la que muestran las películas o series. Publicado en el Journal of Family Psychology, analizó las respuestas de más de 13 000 personas casadas entre 2000 y 2016. La pregunta fue clara: “Si has tenido una relación sexual fuera del matrimonio, ¿con quién fue?”
La mayoría no engaña a su pareja con un desconocido
Más de la mitad de los encuestados, un 54%, admitió que engañó a su pareja con alguien cercano. No se trata de encuentros casuales o aventuras de una noche, sino de personas con las que ya compartían parte de su vida. Además, otro 30% dijo que su amante era un compañero de trabajo, vecino o conocido antiguo.
Solo el 21% mencionó una pareja ocasional y apenas un 8% habló de relaciones “transaccionales”, es decir, encuentros sexuales a cambio de dinero. Es importante destacar que los participantes podían elegir más de una opción, ya que no todos engañaron solo una vez.
Hombres y mujeres también lo hacen diferente
Aunque ambos sexos suelen engañar con conocidos, los hombres son más propensos a tener aventuras con extraños. El 24% de los hombres infieles admitió una relación con una pareja ocasional, frente al 16% de las mujeres. En el caso de relaciones transaccionales, la diferencia es aún mayor: 7% contra 1%.
Esto puede reflejar diferencias en la disposición hacia el sexo casual, pero también que los hombres suelen estar más expuestos a tentaciones en situaciones “ocasionales”, como viajes de trabajo, dormir separados o vacaciones.

¿Pero por qué justo un amigo?
Aquí entra el lado emocional: la infidelidad no siempre es solo deseo físico. Las personas suelen buscar algo más. Más atención, comprensión, intimidad, cosas que quizás no reciben en casa. Estos sentimientos son más fáciles de encontrar con alguien que ya conoces, aunque sea un poco.
La confianza, el pasado compartido y los encuentros frecuentes pueden crear el terreno para una conexión emocional intensa.
Piénsalo: ¿quién está ahí cuando te quejas de tu pareja? ¿Quién siempre te escucha, te halaga o simplemente almuerza contigo en el trabajo? Detrás de estas cercanías “inocentes” a menudo hay algo más, especialmente si en la relación actual falta alguna necesidad emocional. Puede que al principio respeten los límites, pero luego sucede algo: una fiesta de la empresa o una discusión fuerte en casa, y las promesas de fidelidad se desvanecen.
Así que la infidelidad suele ser el resultado de un vínculo que se forma poco a poco, no una tentación repentina. Esto no exime a nadie de responsabilidad, pero ayuda a entender qué pasa en una relación. Si detectamos a tiempo las señales de distancia, aún podemos revertirlo con conversaciones honestas, atención y soluciones conjuntas.











