¡Ni se te ocurra hablarme!
En estas situaciones, generalmente hay dos opciones: decirle a los demás que hoy no estás en tu mejor momento y pedirles que te den espacio, o trabajar en construir tu propio escudo seguro donde nadie pueda entrar. La segunda opción es más efectiva, especialmente en el trabajo, donde no siempre podemos mostrar nuestras emociones y se espera que mantengamos la compostura. Así que opta por la opción “B” y te contamos cómo empezar.
Desarrolla tu intuición
Es la base más importante de tu escudo protector, porque solo así podrás avanzar hacia lo que realmente te hace feliz en cada momento. Después de un día agotador, pregúntate qué necesitas y presta atención a la primera idea o imagen que aparezca. No la analices ni dudes, eso es el ego hablando. ¡Confía siempre en esa primera señal!
Déjalo en el espacio
Imagina que dejas esas emociones dañinas atrás y te las quitas como un abrigo invisible, limpiándote. Todo depende de cómo manejes estas situaciones: puedes salir alterado y llevar contigo todo lo malo, o simplemente seguir adelante sin envenenarte.
No te obsesiones
Si alguien no se preocupa, lo llaman despreocupado o negligente, como si no valiera la pena cuidar su vida. Es liberador aprender a ignorar a las personas groseras y no dejar que te roben la paz ni te quiten el sueño. Recuerda que esa persona es solo alguien grosero más, y esta situación incómoda no importará dentro de unos años.











