Primero: ¡selecciona bien!
Elimina todos los alimentos preparados con sodio y azúcar. Los cereales azucarados, sopas en sobre y aderezos en frasco deben desaparecer. Así evitarás tentaciones: si tienes un mal día, no te esperará un cereal dulce en casa, y tendrás que calmar tu antojo con frutas.
Pocos tenemos la fuerza para salir a comprar un snack cuando nos da hambre. Coloca los alimentos saludables a la altura de los ojos para que sean lo primero que veas cuando tengas hambre.
Cambia tus platos
Un plato lleno se ve mucho más apetitoso que una pasta baja en carbohidratos y grasas que apenas cubre el borde del plato, ¿verdad? La apariencia importa, y también el tamaño de las porciones: si ves que la comida ocupa solo la mitad del plato, inconscientemente seguirás con hambre, a diferencia de un plato lleno.
La solución: usa platos más pequeños. Así parecerá que comes más y tu cerebro enviará señales de saciedad más rápido. Engañas a tus sentidos y comerás menos sin darte cuenta.
No olvides los recipientes medidores
Usa utensilios de medición cuando cocines y no confíes solo en tu ojo. Si usas un poco más de ingredientes que engordan, estarás consumiendo calorías de más sin querer.
Si tienes los medidores a mano, los usarás más que si tienes que buscarlos en el fondo del armario. Ten un recipiente para cada tipo de ingrediente y respeta las cantidades para que, por ejemplo, un pastel de requesón sea realmente light como dice la receta.
Consigue diferentes especias
Según la Fundación de Investigación del Olfato y el Gusto de Chicago, usar más especias al cocinar acelera tu metabolismo y te hace sentir lleno más rápido. El aroma también ayuda: si un plato huele delicioso y es bonito a la vista, lo disfrutarás más y comerás con más placer.
Los sabores variados te harán masticar más cada bocado, lo que también contribuye a sentir saciedad antes.
Prepara las comidas con anticipación
Incluyendo los snacks: si preparas las comidas para los próximos días, siempre tendrás algo saludable a mano cuando tengas hambre. Guarda los snacks en porciones individuales para evitar comer de más; por ejemplo, guarda mezclas de frutos secos en bolsitas reutilizables para tomar solo una cuando quieras.
Lo mismo aplica para desayuno, comida y cena: muchos no tenemos tiempo para desayunar si no preparamos al menos los ingredientes con anticipación. Y para las otras comidas, es menos probable que caigas en la tentación de comida rápida si sabes que tienes porciones listas esperándote.











