En el vibrante corazón de Hollywood, abrió sus puertas un lugar único: el primer restaurante de Elon Musk, Tesla Diner. Esta vez, la visión del magnate tecnológico no apunta al espacio, Marte o la inteligencia artificial, sino —sorprendentemente— a la gastronomía retro americana. ¿Qué sucede cuando la ciencia ficción se encuentra con una hamburguesa con queso? The Guardian lo probó en persona.
¿Una aventura gastronómica futurista o un caos brillante?
En el corazón de Hollywood, una nueva atracción combina lo retro, lo futurista y... un toque de desorden inesperado. Elon Musk, uno de los magnates tecnológicos más conocidos del mundo, inauguró un restaurante muy especial. Tesla Diner es un espacio tipo drive-in con estaciones de carga eléctrica, donde los comensales pueden disfrutar de clásicos del cine en pantalla gigante mientras, en teoría, degustan hamburguesas de alta gama.
Pero según el reportaje de The Guardian, el lugar se parecía más a un episodio fallido de ciencia ficción que a un restaurante bien organizado.
“Los restaurantes no suelen ser noticia mundial” — afirmó Musk con orgullo durante una presentación corporativa.
Y es cierto, rara vez un restaurante nuevo genera tanta expectación. Tesla Diner, desde su apertura, fue más que un simple lugar para comer. Su edificio circular y llamativo, las cajas de comida con diseño inspirado en el Cybertruck y el robot humanoide Optimus, que servía palomitas en la terraza, daban la impresión de estar ante el futuro.
Sin embargo, pocos días después de la inauguración, largas filas, problemas técnicos y platos fríos recibían a los visitantes.
Algunos enfrentaron filas de 2 a 3 horas
La periodista de The Guardian, Lois Beckett, contó que la app de Tesla Diner, que permitía ordenar desde el auto, dejó de funcionar al tercer día de apertura. Así, el restaurante favoreció a quienes entraban a pedir en persona. Los que llegaban sin coche tuvieron que hacer fila bajo el sol, esperando hasta dos o tres horas. Un hombre comentó resignado: “Va mejorando”.
Aunque por fallas técnicas varios platos no estaban disponibles (como pollo, gofres, batidos o la bebida extra cafeinada con burbujas), los clientes no se fueron. Frente al puesto de merchandising, el entusiasmo seguía: sudaderas retro a 95 dólares, saleros y pimenteros Tesla a 65 dólares y figuras flotantes del Cybertruck a 175 dólares encontraron compradores.
El menú: caos californiano en caja retro
El menú intenta atraer tanto a amantes de la carne e “influencers” como a californianos conscientes de la salud. Por ejemplo, el “Epic Bacon” ofrece cuatro tiras de tocino con distintas salsas, junto a matcha latte, tostada con aguacate o ensalada de col rizada, todo servido en cajas estilo Cybertruck.
Los precios no son excesivos para Los Ángeles: una hamburguesa cuesta 14 euros, sin papas fritas.
El interior impresiona: superficies cromadas, sillas futuristas que recuerdan a los años 50 y una exhibición de robots en las paredes. Pero la comida no convenció a todos. La periodista recibió gofres fríos y pollo tibio, con un aderezo de eneldo extraño en la ensalada. La bebida llegó con pajilla de bambú, una opción sostenible, aunque el sabor no fue memorable.
Aventura familiar por la hamburguesa Tesla
Varias familias con niños pequeños llegaron atraídas por el robot Optimus que vieron en YouTube o por el llamativo empaque. Un papá intentó dos veces en dos días entrar para que su hija probara la hamburguesa Tesla; al segundo intento lo logró y, aunque la comida estaba fría, dijo: “Está rica”.
Otros visitantes fueron menos indulgentes. Un turista chino esperaba “una experiencia realmente high-tech”, pero solo encontró un “restaurante común” con largas esperas.
¿Y Optimus? Quizás mañana.
Muchos esperaban ver al robot Optimus, que en la inauguración ofrecía palomitas en la terraza. Un empleado respondió escuetamente: “El robot no está hoy. Quizás mañana.”
Otro cliente preguntó si podía conseguir palomitas aunque el robot no estuviera. La respuesta fue: “Probablemente palomitas viejas.”
La experiencia terminó siendo más un escaparate llamativo que una maravilla tecnológica. Mientras tanto, Musk publicó que el próximo año Optimus entregará la comida a los autos, vestido con uniforme retro.
¿Innovación en lugar de ilusión?
La periodista de The Guardian concluyó que Tesla Diner se asemeja más a un parque temático que a un restaurante. El futuro que Musk ofrece parece brillante y futurista, pero en realidad recuerda a una visión atrapada en un pasado pulido: brillo, merchandising, cajas retro, pero con poco funcionando bien detrás.
¿Vale la pena visitarlo?
Si alguna vez estás en Hollywood y tienes unas horas libres, Tesla Diner puede ser una parada interesante. Pero por ahora, es mejor verlo como una instalación interactiva para fotografiar, más que como un restaurante para comer. La experiencia es memorable, solo que quizás no como Elon Musk la imaginó.











