Correría ante la primera señal de alerta, o qué haría diferente si tuviera 30 años otra vez. Todos cometemos errores, pero estas historias nos invitan a aprender de ellos.
Sin dependencia
No temería tanto a la soledad. Me perdí muchos planes, exposiciones, conciertos y viajes porque no encontraba compañía y no me animaba a ir sola.
El mito
Creí que la clave de la felicidad era viajar por el mundo y dejé todo por ese estilo de vida. Terminé agotada —como bloguera de viajes— y después de los 40 me costó establecerme. La felicidad está en el hogar y en las relaciones humanas. Si pudiera volver atrás, no viviría viajando a tiempo completo, sino que me conformaría con algunos viajes emocionantes al año.
En resumen
Mis treinta fueron geniales. Ya no tenía la inseguridad de los veinte, me sentía bella, joven y segura. Los hombres lo notaban, así que podía elegir a mi gusto, y lo hice. Saltaba de una relación a otra y tuve varias aventuras. Una colega de más de cincuenta me sacudía la cabeza y recuerdo que una vez me dijo: «Ponte las pilas y construye tu vida, ¡ya pasaste los treinta!»
Me reía y pensaba: ¿qué me está predicando esta señora tan cerrada? Por fin me sentía bien conmigo misma y joven, ¿por qué no disfrutar un poco? Han pasado unos años, ahora tengo 47 y sigo soltera. Las grandes conquistas se acabaron después de los 40, los hombres perdieron interés. En los últimos años salí con hombres que hace diez años ni habría mirado, pero no había otra opción... Tuve tres amigos en mis treinta que me querían y buscaban algo serio, pero no los tomé en serio. Debería haberme casado con alguno y no estaría ahora pasando los sábados sola...

Las señales
Fui demasiado indulgente con los hombres cuando era más joven. Me sorprendo al recordar lo que permití a mis parejas. No me importaba que no tuvieran trabajo y yo los mantuviera, porque creía que era difícil encontrar empleo. Cerraba los ojos cuando alguno me hablaba mal, pensando que había tenido una infancia difícil. Perdoné infidelidades porque me decían que fue un momento de debilidad. Hoy correría en cuanto viera la primera señal de alerta.
Las puertas
Valoraría más a mis amigos. Iría a viajes, fiestas y conciertos a los que me invitaban y no iba porque estaba con alguien, con otros o simplemente por pereza. Pensaba que siempre habría oportunidades, pero un día me di cuenta de que nadie me invitaba a nada. Como si las puertas siempre abiertas se hubieran cerrado. Cuida a tus amigos.
No te quedes
No me habría quedado tanto tiempo en relaciones que no me hacían feliz. No esperaría milagros ni intentaría cambiar a alguien que en el fondo sé que no merece otra oportunidad.
La escalera
Me enfoqué tanto en construir mi vida que pasé mis treinta trabajando duro para subir en la carrera profesional y olvidé vivir.

Bienes materiales
Gastaría mi dinero de otra forma. Compré muchas prendas, joyas, bolsos y zapatos caros que ahora no significan nada para mí. En lugar de tantas marcas, habría viajado más y recordaría esos momentos con alegría.
Emoción
No me preocuparía tanto y probaría todo. Escalaría montañas, bucearía, haría senderismo, puenting, rafting... De joven era miedosa y no me atrevía, ahora lo haría, pero mi cuerpo no me lo permite. No tengo enfermedades graves, pero a los 40 me apareció el asma, me duele la espalda y tengo desgaste en el cartílago de una rodilla, lo que limita mucho las aventuras que puedo tener. En mis treinta ni pensaba que mi cuerpo podría fallarme.











