Amigos
Aunque no chateamos a diario, mi relación con mis amigos se ha fortalecido porque nos vemos y hablamos en persona, no solo con memes y emojis. Algunos amigos se alejaron cuando desaparecí de su vida online, pero no me importa, porque quedaron los que realmente valoran mi presencia.
Creatividad
Desde que no disperso mi atención, trabajo mejor, soy mucho más creativo y tengo muchas más ideas.
Claridad
He vuelto a planear y moldear mi futuro. Era como si antes funcionara en medio de ruido constante, y ahora cerré una ventana para dejar entrar el silencio. Por fin puedo enfocarme en mí, no en los demás.

Tiempo
El cambio más evidente es que ahora tengo mucho más tiempo. Nunca pensé cuánto desperdiciaba desplazándome por esas redes, ¡pero resultó ser al menos 2,5 horas diarias! Ahora voy al gimnasio dos veces por semana, dedico una tarde a limpiar, un día para ir al correo o hacer trámites, y acordé con una amiga que cada viernes nos tomamos un café juntas. Cambié horas de pantalla por momentos de calidad y provechosos.
Adiós
Mi ansiedad y estrés han bajado mucho. Ya no agarro el móvil compulsivamente ni me quedo mirando la pantalla; solo lo uso cuando me llaman o necesito información.
La imagen
Solía seguir a muchas modelos hermosas en Instagram. Lo hice hace años para motivarme con sus fotos en mi dieta y ejercicio. Pero no funcionó: ver esas imágenes perfectas y retocadas no me animaba a entrenar, sino que me hacía comer más por tristeza. Mi iniciativa fue contraproducente y solo me sentía peor con mi cuerpo. No podía dejar de seguirlas porque sus fotos eran adictivas, así que decidí eliminarme yo misma de todas partes. Desde que no me bombardeo con posts de cuerpos perfectos y retocados, me preocupo mucho menos por mi figura, y eso ha hecho maravillas por mi autoestima.

Memoria
Ya no tengo memoria de pez dorado de pocos segundos. ¡Llevaba años sin leer un libro y ahora puedo volver a hacerlo!
Productividad
Me he vuelto mucho más productiva, no solo en el trabajo, también en casa. Volví a coser y dibujar, y no entiendo cómo viví sin mis hobbies favoritos tanto tiempo.
La vida de otros
Tenía 1200 amigos en Facebook y ahora me río al pensar que alguna vez me sentí orgullosa de eso. Veía veinte publicaciones diarias sobre quién compró qué coche o casa, mientras yo estaba en mi alquiler con mi abono de transporte. Fotos de vacaciones exóticas cuando yo me alegraba si llegaba un día al lago de Velence. Nuevas parejas, compromisos, bodas lujosas, mientras yo rompía relaciones o llevaba años soltera. Sé que no hay que envidiar vidas y que Facebook solo muestra momentos felices, pero igual sentía que mi vida era gris comparada con la de otros. Ahora que nadie me muestra su felicidad virtualmente, estoy mucho más satisfecha con la mía.
Planes
Compré una agenda donde apunto mis tareas, y así, sin pasar horas frente a la pantalla, tengo tiempo y ganas de cumplirlas. Siento que vuelvo a controlar mi vida y que el tiempo no se me escapa.











