Esto es especialmente cierto en la época navideña, cuando todo gira en torno a estar con la familia, con quienes realmente nos quieren y a quienes también queremos de verdad. Pero, ¿qué pasa si nunca sentiste eso dentro de las cuatro paredes de tu hogar? ¿Si nunca pensaste que el vínculo entre ustedes era fuerte, que las relaciones eran cercanas y el amor sincero?
La presión aumenta cuando recibes preguntas inocentes como “¿dónde pasarás la Navidad?” o “¿cómo es que no vas a casa este año?”. Y suele venir la respuesta contraria: “yo no me imagino no visitar a mis padres”.
No es de extrañar que sientas que la Navidad no es una bendición, sino una carga, y que esperes con ansias que termine. También es normal que parezca que observas todo desde afuera, como un espectador externo.
Aun así, hay algunas cosas que puedes hacer:
Reconoce tu dolor
Peg Streep, escritora de varios libros exitosos, entrevistó recientemente a una madre de familia, quien compartió su experiencia así:
“Mi madre me hizo sentir toda la vida que valía muy poco, que nada de lo que hiciera era suficiente. De adulta, en mi propia familia, me convertí en el ejemplo de perfeccionismo navideño. No permitía que mis hijos colgaran los adornos, les ponía ropa para las fotos que solo yo consideraba bonita. Durante toda la Navidad, era como una comandante militar. Nada era espontáneo porque necesitaba perfección total, pero mis necesidades drenaban la alegría y la diversión. Empecé terapia, y mi familia llegó a un mundo imperfecto, y finalmente nuestras fiestas también se volvieron maravillosas.”
Mejorar requiere poder poner nombre exacto a lo que sentimos.
Se ha observado que las chicas que crecieron en hogares disfuncionales tienen más dificultad para identificar sus emociones. Esto se debe a que de niñas tuvieron que negar y ocultar sus sentimientos. Los expertos dicen que no podemos manejar nuestras emociones hasta que entendamos de dónde vienen y qué efecto tienen en el presente.

Ten expectativas realistas
Como padres, a menudo olvidamos que solo podemos cambiar un comportamiento de inmediato: el nuestro. Esto también aplica en las fiestas, cuando tendemos a dramatizar o reaccionar exageradamente. Pero no si nos preparamos para esas situaciones.
Los expertos recomiendan planear de antemano cómo reaccionarás ante situaciones incómodas, tener una frase clave para cerrar discusiones. Es vital mantener la calma, porque solo se puede pelear con quien también quiere pelear.
Recuerda que como adulto puedes decir no y resistir invitaciones o comentarios hirientes. Nadie puede obligarte a estar donde no quieres ni a escuchar lo que no deseas.
Busca puntos de apoyo
Las fiestas pueden ser estresantes, pero no tienes que sentirte impotente. Quienes tienen vínculos seguros lo manejan mejor porque inconscientemente se aferran a sus puntos de apoyo. La buena noticia es que cualquiera puede aprender esta técnica, incluso de adulto.
Esto es trabajo terapéutico, pero también puedes practicarlo solo: imagina un lugar donde te sientas seguro y apoyado. Según los expertos, solo este pensamiento puede ayudarte a calmarte y superar situaciones estresantes.
Deja de lado las redes sociales
Con frecuencia, las redes sociales muestran una realidad muy distinta a la verdadera, y este efecto se intensifica en Navidad. Fotos familiares idílicas, bebés en canastas, compromisos, regalos perfectos... Pero eso es solo la superficie. Nadie tiene una Navidad perfecta: hay miedos, malos momentos y errores. Si te agobia esta apariencia y te hace sentir mal, la solución es simple: pausa tu perfil durante la temporada navideña.

Cuida de ti mismo
Si te sientes estresado, haz algo que te relaje. Si no tienes tiempo, no intentes hornear el décimo pastel por la noche ni limpiar ventanas solo porque siempre ha sido la costumbre. Durante las fiestas, dedica tiempo a recargar energías y cuidarte. Puedes elegir un proyecto artesanal que te alegre y sirva para decorar la Navidad. O simplemente dar un paseo bajo la nieve, incluso solo…











