Un nuevo estudio "demuestra" que el matrimonio es la clave de la felicidad, pero yo tengo mis dudas.
La solución – para todo
¿Estás triste, sola o sin dinero? ¡Cásate y todos tus problemas se resolverán! Eso es lo que quieren que crean las mujeres, porque aún hoy nos repiten que nuestra misión principal es encontrar a un hombre que nos ponga un anillo en el dedo.
Luego llegan las encuestas que dicen que los grupos más felices son las mujeres solteras y los hombres casados, pero curiosamente nunca las mujeres casadas. Sin embargo, un nuevo estudio afirma que para las mujeres el matrimonio sí es la clave de la felicidad.
¿Segundas intenciones?
La encuesta del Wheatley Institute en Estados Unidos concluyó que “las madres casadas se declararon ‘muy felices’ en mayor porcentaje que las mujeres solteras o sin hijos”, y la periodista de Noösphere, Katie Jgln, analizó los datos para expresar sus dudas.
Primero, hay que mencionar que el Wheatley Institute forma parte de BYU, una universidad mormona, y se sabe que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días solo concibe a las mujeres como esposas y madres. Por eso, su estudio puede tener un sesgo evidente.

La muestra
La encuesta abarcó a 3000 mujeres estadounidenses de 25 a 55 años, aproximadamente la mitad con hijos menores de 18 años. Pero, ¿qué tan representativo fue este grupo? Eso queda en duda.
Surge la pregunta de cuántas recién casadas entrevistaron, ya que en la luna de miel suelen estar felices (al menos por ahora). Tampoco se aclaró cuántas estaban divorciadas, porque alguien que está en proceso de divorcio o recién divorciada no se declarará tan feliz como cuando se vuelve a casar.
También queda la duda de si preguntaron a mujeres que estuvieron casadas, se divorciaron y no volvieron a casarse. Sus experiencias, al igual que las de las viudas, serían muy valiosas. Tampoco sabemos si las mujeres solteras serían más felices si se casaran.
A largo plazo
Los estudios que analizan parejas casadas a largo plazo ofrecen una imagen más clara. Muestran que el efecto del matrimonio en la felicidad dura poco (máximo unos años tras la boda) y varía mucho según la persona.
Por ejemplo, un estudio de 2011 reveló que, tras varios años, quienes se divorciaron reportaron mayor felicidad y equilibrio que los que permanecieron casados… Y ni siquiera mencionamos a las parejas que viven juntas sin casarse, que son igual de felices que las casadas.
Razones financieras
Sin duda, desde el punto de vista económico conviene estar casado. Mantener un alquiler o pagar una hipoteca solo es muy duro hoy en día. Cuando una pareja convive y une sus recursos, la situación mejora: reciben beneficios fiscales y pueden ahorrar más.
En Estados Unidos, los adultos casados menores de 35 años tienen un patrimonio promedio tres veces mayor que un hombre soltero y ¡nueve veces mayor que una mujer soltera! Esta tendencia también se observa en Europa, así que podemos decir que el matrimonio sí ayuda a la seguridad financiera.
El dinero no da la felicidad, pero es más fácil sentirse feliz sin preocuparse cada mes por pagar el alquiler. Eso sí, un divorcio puede afectar mucho a ambos, emocional y económicamente. Y si la relación está fría o es abusiva, el matrimonio solo garantiza seguridad financiera, no felicidad.
Trabajo invisible y enfermedad
Sabemos que el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres facilita la vida de sus maridos. Además, se ha demostrado que una madre soltera hace menos tareas domésticas que una madre casada, porque no tiene que cuidar también al esposo.
Un hombre tiene siete veces más probabilidades de abandonar a una esposa enferma que al revés. Estas estadísticas muestran que el matrimonio no es tan ideal como parece, al menos para las mujeres. (Para los hombres, sigue siendo muy beneficioso).
Conclusión
En nuestra sociedad, donde la soltería – especialmente la femenina – sigue siendo estigmatizada, se insiste en que casarse es el punto culminante y la clave de la felicidad.
Pero la realidad es mucho más compleja. Todos queremos una buena relación. Quizás el psicólogo Daniel Gilbert lo expresó mejor:
“No es el matrimonio lo que te hace feliz, sino un matrimonio feliz.”











