Coxis
Mi hermana solo tenía un síntoma: un dolor intenso en el coxis. Su esposo le compró una silla nueva, un colchón, una pelota para sentarse y cojines de gel para que estuviera más cómoda, pero nada funcionó. Un día, durante la cena, tuvo un ataque y la resonancia mostró que tenía un cáncer de pulmón avanzado. Le dieron seis meses de vida, pero después de dos años de tratamiento intensivo, salió del hospital caminando por su propio pie. ¿Sabes qué es lo más impactante? Que lleva nueve años sin síntomas y no ha vuelto a hacerse revisiones.
Sed
Sed constante y ganas frecuentes de orinar: no le presté atención porque las mujeres suelen beber mucho y orinar seguido. Sin embargo, eran señales claras de diabetes tipo 1.
Dolor abdominal
Mi padre se quejaba durante meses de dolor en el abdomen. No pensamos que fuera grave y al final discutíamos con él para que fuera al médico porque ya era agotador escucharlo quejarse. El diagnóstico: carcinoma basocelular, un cáncer de piel con metástasis. Te extraño, papá.

El abdomen avisa
Al cumplir 50 años, empecé a tener problemas abdominales frecuentes. Me dolía tanto con el estómago vacío como lleno, era como una indigestión constante. Probé antiinflamatorios y antiácidos, pero nada funcionaba. En el médico me midieron el pulso: 40, muy bajo. Tras meses de pruebas, me desmayé en una prueba de esfuerzo y descubrieron insuficiencia cardíaca congestiva, que significa que el corazón no bombea suficiente sangre a los órganos. Mi abdomen fue la señal de alerta. Ahora vivo con marcapasos y tomo varios medicamentos.
Estreñimiento
Nunca fui de ir al baño todos los días, así que al principio no me preocupó el estreñimiento. Luego tuve hemorroides, pero ni siquiera por eso fui al médico, hasta que mi madre me insistió a diario. El diagnóstico: cáncer de recto. Si no fuera por ella, no estaría aquí.
Ausencia de menstruación
Al principio no me importó no tener la regla, nadie disfruta menstruando. Pero tras meses sin que llegara, sin estar enferma ni delgada —y sin estar embarazada—, algo no cuadraba. Finalmente, un año después fui al ginecólogo y me diagnosticaron un tumor cerebral. Cuando me lo dijeron, pensé que no había escuchado bien. El médico me explicó que, salvo embarazo o menopausia, la ausencia de menstruación siempre indica un problema serio.

Pecho
Mi esposo de 36 años tuvo dolor en el pecho durante meses, pero dijo que iría al médico después de las vacaciones. En otoño, el médico de cabecera le revisó y dijo que era estrés, que descansara. Semanas después fue a la seguridad social y no encontraron nada. Finalmente, en una clínica privada le diagnosticaron cáncer de conducto biliar en estadio 4. Murió dos meses después.
Dolor en el diente
Durante meses creí que tenía un resfriado por los síntomas: dolor de cabeza, fatiga y malestar general. Además, me dolía un diente, o mejor dicho, toda la mandíbula inferior, pero el dentista no encontró nada. Tras varias pruebas, me diagnosticaron carcinoma de células escamosas en la garganta. Nunca bebí ni fumé. Tuve suerte, llevo siete años sin cáncer ni síntomas.
El hombro
Me dolía y entumecía el hombro, pero como tengo mala postura y paso todo el día en la oficina, no le di importancia, ni el médico laboral cuando se lo comenté. Me dijo que seguro me había dormido mal. Resultó que tengo síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune que causa inflamación nerviosa, debilidad simétrica en las extremidades y entumecimiento.
Dolor de espalda
Soy un hombre de 35 años y tenía dolor de espalda, pero no insoportable; con analgésicos era soportable. Esperé meses a que pasara, pero al final fui al médico porque persistía. Me dijeron que tenía cáncer en estadio 4, que se había extendido a mis huesos, hígado y cerebro. Ahora estoy en fase terminal y recibo cuidados paliativos, es decir, me queda poco tiempo. No esperes meses: si algo duele, ve al médico ya.











