Perdona, hoy no puedo quedar
En lugar de eso, te animamos a que digas que no sin darle vueltas, eligiéndote a ti mismo con valentía. Por ejemplo, si te invitan a salir pero prefieres descansar en casa tras una semana intensa, quédate en casa. No te pierdes nada y te sentirás mucho mejor porque sabes que no forzaste tu alma a nada.
¿Otro favor más?
¡Estos no son mis deseos!
Está bien compartir sueños y deseos, pero ¿en todo? Ahí algo no va bien. Es momento de hacerte preguntas honestas: ¿vives tus propios deseos o los de tu pareja, amigo o familia? Eso sí que importa.
Mi cuerpo, mi salud
Lo elijo porque lo amo











