¿Qué nos dice el cuerpo?
Con el lenguaje corporal se puede hacer todo un perfil de una persona. Por eso es tan importante aprender a usarlo bien. Aunque no estemos del todo bien emocionalmente, podemos lograr que nuestro cuerpo transmita algo muy distinto al mundo exterior. Puede ser nuestro escudo o una herramienta para seducir. En el amor, el primer encuentro y la primera impresión pueden ser decisivos. No porque deban ser perfectos, sino porque en ellos hay más emoción que en unas pocas palabras que pronto se olvidan.
Por eso es tan importante que tu cuerpo comunique lo que quieres que el mundo sepa de ti.
No importa si al principio no tienes mucha confianza. De todas formas, mantén la espalda recta, levanta la barbilla y entra con paso seguro donde te espera tu caballero. ¿No te fijarías más en alguien que entra con confianza? Para una mujer, el lenguaje corporal es un arma poderosa.
Desde cómo se sienta frente a un hombre, puedes dirigir la conversación. Una postura femenina y elegante, tocándose el cuello —una zona erógena conocida en las mujeres— puede despertar una atracción irresistible en los hombres. En cambio, una postura más relajada y masculina puede apagar la energía sexual entre ambos.
Domina tus movimientos
A veces no es fácil controlar conscientemente nuestro cuerpo, y las emociones pueden tomar el mando. Pero en la mayoría de los casos, podemos influir en lo que sucede. Por ejemplo, un asentimiento bien calculado y sin exagerar puede sumar puntos con tu jefe.
Con un toque o un abrazo puedes mostrar empatía, o si no quieres cercanía, dejar claro que prefieres distancia. Con nuestros seres queridos estos gestos son naturales, pero con desconocidos podemos usar el lenguaje corporal para mostrarnos auténticos y genuinos.

En el amor, todo vale
Quizás el amor es el terreno donde más disfrutamos y sabemos desplegar nuestro lenguaje corporal. Desde el momento de la seducción hasta el inicio de una relación, el lenguaje del cuerpo acompaña el viaje de ambos. La atracción es algo inexplicable que no podemos controlar: o está o no está.
Otra característica es que activa procesos corporales sin que nos demos cuenta. Seguro que te ha pasado que tu mirada se detiene más tiempo en alguien que te atrae, o que cambias tu postura sin notarlo.
Estamos programados para notar estas señales en otros y, si el sentimiento es mutuo, nuestro cuerpo responde con gestos similares.
A partir de ahí, depende de nosotros cuánto potenciamos esa atracción con movimientos o miradas que despiertan emociones. Las mujeres solemos hacerlo con más conciencia que los hombres, y seamos sinceras, somos mejores en eso. Pero seguro que a ellos no les molesta; al contrario, disfrutan recibiendo tantas miradas de admiración.











