El cambio de estaciones no solo transforma la naturaleza, sino que también nos afecta profundamente, especialmente con la llegada del otoño. A medida que los días se acortan y el clima se enfría, muchos notan que su apetito cambia. Detrás de esto hay razones tanto fisiológicas como psicológicas.
La bajada de temperatura influye en nuestro metabolismo. Nuestro cuerpo responde naturalmente al frío generando calor, lo que demanda más energía. Por eso, podemos sentir la necesidad de comer más para cubrir ese aumento en el gasto energético.
Las hormonas también deciden cuánto hambre tienes
Otro factor que influye en el aumento del apetito en otoño son los cambios hormonales en nuestro cuerpo. Cuando disminuye la luz del día, aumenta la producción de melatonina. Esta hormona, que regula nuestro ciclo de sueño, también afecta indirectamente nuestro apetito.
Con más melatonina, nuestro cuerpo tiende a almacenar más calorías.
Además, los niveles de serotonina pueden variar, afectando nuestro estado de ánimo. Cuando la serotonina baja, es común buscar alimentos ricos en carbohidratos para equilibrar esas fluctuaciones emocionales.

Factores psicológicos
Con la llegada del otoño, muchos sienten ganas de refugiarse, igual que la naturaleza. Este deseo de retiro interior suele ir acompañado de cambios en los hábitos alimenticios. En los días más fríos, cuando pasamos más tiempo en casa, tendemos a buscar comidas reconfortantes; suelen ser cálidas, ricas en calorías y muy satisfactorias.
Las celebraciones familiares que se acercan también influyen en nuestros hábitos. Estos encuentros suelen girar en torno a grandes comidas compartidas, lo que puede aumentar nuestro apetito durante la preparación.
Falta de vitaminas y minerales
Los cambios de estación suelen reducir la disponibilidad de frutas y verduras frescas en nuestra dieta. En otoño, es más difícil acceder a alimentos bajos en calorías y ricos en vitaminas y minerales, lo que nos puede llevar a buscar opciones más energéticas.
La carencia de micronutrientes como la vitamina D, que nuestro cuerpo produce con la luz solar, también puede aumentar el apetito, ya que el organismo intenta compensar esa falta de nutrientes.
Cómo manejar el aumento del apetito en otoño
Si sientes que tu apetito se dispara con la llegada del otoño, es clave prestar atención consciente a tus hábitos alimenticios. Asegúrate de darle a tu cuerpo los nutrientes que necesita, pero sin excesos. Opta por una dieta variada y complementa con suplementos si es necesario.
No olvides que el ejercicio sigue siendo esencial en los meses otoñales. Elige actividades que disfrutes y que puedas incorporar a tu rutina. Esto no solo ayuda a quemar calorías, sino que también mejora tu bienestar general.











