Déjalos discutir un poco
Si los padres intervienen demasiado pronto o intentan resolver inmediatamente un conflicto saludable entre hermanos, se pierden valiosas oportunidades de aprendizaje para los niños.
No dejes que la violencia se descontrole
Dales la atención que necesitan
Ofrece una salida inmediata
Otras veces basta con no decir nada y abrazarlos. También puede ser suficiente dejar que cada uno exprese sus quejas y sentimientos frente al otro.
Establece límites claros
Define con claridad y firmeza los límites que no pueden cruzar y repítelo si es necesario. Esto puede incluir tirar del cabello o gritar insultos.
Muestra alternativas para resolver conflictos
Podemos decir que uno la tenga cinco minutos y luego el otro. O pedirles que jueguen pasándose la pelota entre ellos. Todas las soluciones son válidas y fomentan un resultado donde todos ganan.
Aprender estas habilidades en la infancia permite que los niños crezcan para formar relaciones saludables y ser adultos capaces de manejar su vida personal y profesional con éxito.
Pensar a largo plazo
Hay que evaluar cada situación y sacar lo mejor de ella, escribe Lawrence J. Cohen en su exitoso libro "Disciplina con juego". El objetivo no es solo resolver el conflicto en el momento, sino encontrar métodos valiosos y alternativas para que los hermanos aprendan.











