El engaño puede ser una de las heridas más profundas en una relación. No solo rompe el delicado lazo de confianza, sino que también puede minar la autoestima y seguridad de quien fue traicionado. Las razones detrás de la infidelidad son complejas, y la tendencia a engañar depende de muchos factores. La psicología ha identificado rasgos y características que pueden aumentar ese riesgo.
Tendencia narcisista
Cuando alguien busca constantemente brillar en su propio reflejo y necesita aprobación continua, suele buscar nuevas fuentes de admiración dentro de la relación. Este rasgo significa que una pareja narcisista siempre necesita alguien que admire su estilo, éxitos o atractivo — y si no lo encuentra en casa, lo buscará rápido en un colega o un nuevo conocido.
Por ejemplo, un jefe narcisista disfruta que lo elogien tras una presentación; si no sucede, puede empezar a coquetear con su asistente para volver a ser el centro de atención.
Impulsividad y bajo autocontrol
Quienes tienen dificultades para frenar sus deseos emocionales repentinos también enfrentan un riesgo mayor. La personalidad impulsiva suele priorizar decisiones inmediatas sobre compromisos a largo plazo.
Así, tras un día agotador, en una salida inesperada donde solo pensabas en una copa y una charla, puedes cruzar límites sin querer. En una noche así, llamas a un colega y, antes de darte cuenta, ya es demasiado tarde porque cediste al impulso en lugar de decir “te llamo mañana”.
Búsqueda de novedades (sensation seeking)
La alta apertura a experiencias y variedad también puede ser un factor de riesgo. Este rasgo indica que alguien disfruta la emoción, lo impredecible y la aventura — incluso si pone en juego la estabilidad de la relación.
Una pareja que busca experiencias puede amar planear escapadas espontáneas, conocer gente nueva y nunca se conforma con la típica cena rutinaria. Si durante un viaje hace amistad con un desconocido de temperamento similar, no solo pueden planear excursiones juntos, sino también cruzar límites.
Estos rasgos, solos o combinados, aumentan la tentación. Por eso, vale la pena enfrentarlos con honestidad y observar cómo influyen en tus decisiones dentro de la relación.

¿Cómo reducir el riesgo de infidelidad?
Para que una relación se mantenga fuerte a largo plazo, la comunicación honesta y abierta, junto con el respeto mutuo, son esenciales. Compartir sentimientos y necesidades puede prevenir la infidelidad, ya que permite detectar problemas a tiempo y buscar soluciones juntos.
Compartir momentos y tiempo de calidad fortalece el vínculo, profundiza la conexión y aumenta el compromiso a través de recuerdos compartidos.
Practicar la empatía es clave para entender mejor las emociones y perspectivas de la pareja. Las relaciones empáticas tienen menos probabilidades de recurrir a la infidelidad como solución a problemas. Además, la terapia de pareja puede ser un gran apoyo para reescribir la historia de la relación y trabajar juntos por la fidelidad y satisfacción.











