Últimamente se habla mucho sobre las personas introvertidas y extrovertidas. Las primeras suelen aparecer como más inteligentes, sensibles y profundas en las comunidades online, probablemente porque estas comunidades están formadas mayormente por personas así.
Sin embargo, muchos aún creen que los extrovertidos son quienes tienen más éxito en la "vida real". No temen destacar sus logros ni se incomodan al tomar decisiones.
Parece que los extremos no son los que ganan esta carrera. Los ambivertidos combinan ambos tipos de personalidad y, si saben jugar bien sus cartas, sacan lo mejor de cada uno.
Las investigaciones confirman esta idea
Adam Grant, profesor de psicología en la Universidad de Pennsylvania, acuñó en 2013 el término "ventaja ambivertida". Esto desafió la creencia de que los extrovertidos son más exitosos y productivos en ventas.
Tras estudiar a 340 empleados de un centro de llamadas, Grant descubrió que los que generan más ingresos son quienes están en el centro del espectro extrovertido. Los resultados formaron una curva campana: los peores rendimientos fueron de los muy introvertidos o muy extrovertidos.

“Al seguir un patrón flexible de conversación y escucha, los ambivertidos probablemente expresan suficiente asertividad y entusiasmo.”
Además, los ambivertidos “tienden a prestar más atención al interés del cliente y tienen menos probabilidades de parecer demasiado emocionados o confiados”.
Un buen jefe es introvertido y extrovertido a la vez
Karl Moore, profesor asociado de gestión en la Universidad McGill y colaborador de la Universidad de Oxford, que lleva años estudiando a los ambivertidos, estima que el 40% de los líderes empresariales son extrovertidos, otro 40% introvertidos y un 20% “verdaderos ambivertidos”. Cree que la pandemia ha impulsado a todo tipo de líderes a actuar más como ambivertidos.
En su próximo libro, We Are All Ambiverts Now, Moore explica que la situación que vivimos ha obligado a los jefes a aprovechar las fortalezas tanto de la extroversión como de la introversión. Por ejemplo, debían crear un ambiente laboral flexible y empático, pero también mostrar un entusiasmo claro y contagioso para guiar a sus equipos hacia lo desconocido.
“La pandemia significa que el CEO debe escuchar mucho —un gran líder es un gran oyente", dice Moore. “Pero también debe ser capaz de inspirar para que los demás crean que podrán superar la crisis.”
Se puede aprender
La buena noticia es que, según los investigadores, ser ambivertido —al menos en cierta medida— se puede aprender. La mayoría de nosotros tenemos ambos tipos de personalidad dentro, aunque pocos están en los extremos del espectro.
Los expertos sugieren que incluso puede ser útil contar con un coach para fortalecer nuestro lado introvertido o extrovertido. Aunque requiere disciplina y puede ser agotador, esto puede impulsarnos en el trabajo.
Además de los éxitos profesionales, esta práctica tiene otra ventaja: no solo construirás tu carrera o te convertirás en un mejor líder, sino que quienes te rodean sentirán que pueden contar contigo, que los escuchas y entiendes cuando lo necesitan, y te verán como alguien digno de seguir a cualquier lugar.











