Solemos pensar que una abuela llena de energía es la primera en ofrecerse para cuidar a sus nietos. Pero un estudio reciente sugiere justo lo contrario, y su explicación te hará ver la relación entre abuelos y nietos de otra manera.
Al parecer, las abuelas con mejor salud física están menos dispuestas a asumir el papel de canguro habitual. ¿Qué se esconde detrás de este dato tan llamativo?
El resultado que desconcierta
La investigación se llevó a cabo en Estados Unidos, y sus conclusiones apuntan a algo inesperado: las abuelas que gozan de una excelente salud física tienen menos probabilidades de cuidar de sus nietos con regularidad.
A primera vista parece contradictorio. Damos por hecho que quien está en forma y tiene vitalidad prefiere pasar más tiempo con la familia. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja.
Salud e independencia van de la mano
Según los investigadores, una de las explicaciones es que las personas mayores con buena salud tienden a centrarse más en sus propias actividades e intereses.
La sensación de independencia que da el sentirse bien las anima a llevar una vida más activa: aprender cosas nuevas, viajar o dedicar más horas a sus aficiones. En otras palabras, la buena salud abre puertas… y no todas conducen al salón de casa de los nietos.
El peso de lo psicológico
Hay otra posible explicación, esta vez emocional. Las personas mayores que han estado activas laboral o socialmente durante muchos años no sienten la misma necesidad de volcarse por completo en el papel de abuelos.
Para ellas, los años de jubilación giran más en torno a la realización personal y a cumplir viejos sueños que a llenar la agenda de horas de cuidado infantil.
Si te interesa el tema, quizá te sorprenda descubrir qué tipo de abuela serías según tu fecha de nacimiento.
La paradoja de la salud y la vitalidad
Muchos creemos que envejecer con salud significa automáticamente disponer de más tiempo para nuestros seres queridos, y en especial para los nietos. Parecería lógico esperar que unos abuelos sanos cuiden a los pequeños con más frecuencia.
Pero cada vez más estudios demuestran que esto no siempre se cumple. Las ganas de ejercer de abuela no crecen necesariamente con el buen estado de salud.
Estar en forma facilita otras muchas actividades —viajar, participar en eventos especiales, mantener una vida social intensa—, y todas ellas compiten por el mismo tiempo que podría dedicarse a los nietos.
Cariño de sobra, pero expresado de otra forma
Es importante subrayar algo: que una abuela con buena salud cuide menos a sus nietos no significa en absoluto que los quiera menos.
Las abuelas tienen mil maneras de demostrar su cariño y su apoyo al resto de la familia. Viajes compartidos, planes especiales o encuentros más breves pero frecuentes son solo algunas de ellas.
Aunque el resultado del estudio pueda sorprender, conviene recordar que cada abuela y cada familia son distintas, y que la alegría de vivir puede brotar de fuentes muy diferentes para cada persona.
¿Significa esto que las abuelas sanas quieren menos a sus nietos?
No. Según el artículo, cuidar menos no equivale a querer menos. Estas abuelas simplemente expresan su cariño de otras formas, como viajes o encuentros más cortos pero frecuentes.
¿Por qué las abuelas con mejor salud cuidan menos a los nietos?
Porque tienden a centrarse más en sus propios intereses y actividades. La independencia que da estar en forma las anima a viajar, aprender y dedicar tiempo a sus aficiones.
¿Dónde se realizó el estudio?
La investigación se llevó a cabo en Estados Unidos y concluyó que las abuelas con excelente salud física tienen menos probabilidades de cuidar de sus nietos de forma regular.
¿Esta conclusión se aplica a todas las familias?
No. El propio artículo recuerda que cada abuela y cada familia son diferentes, y que la felicidad puede venir de fuentes muy distintas para cada persona.











