El alcohol no solo daña, confunde y arruina, sino que también provoca serios problemas de salud.
Juntos
Mi esposa y yo decidimos que así no podía seguir y acudimos a Alcohólicos Anónimos. Los dos notamos mejoras rápido: mis síntomas de TDAH disminuyeron mucho, mi mente funcionaba más rápido, mejoró mi forma de hablar (normalmente hablo rápido) y mi memoria se fortaleció. Mi esposa vio desaparecer el acné de su rostro, hombros y espalda, y ya no comienza sus días con náuseas.
Rendimiento
He tenido muchas noches de fiesta, pero desde que dejé el alcohol, mi vida sexual ha mejorado en todos los sentidos: es más intensa, placentera y duradera. No solo aumentó mi potencia, sino que también aguanto mejor el ritmo porque no me canso tan rápido.
Resultados
Me despedí de las hemorroides, la diarrea constante y hasta del reflujo. Antes, comer era un tormento, apenas podía tragar. Dejar el estilo de vida alcohólico fue la mejor decisión de mi vida. Me siento rejuvenecido, como si hubiera recuperado mi vida.

Falta de aire
La falta constante de aire complicaba mis días cuando bebía. Siempre lo atribuía al cansancio, pero el alcohol era el culpable. Además, una de mis rodillas estaba siempre hinchada y caminaba cojeando. Todo mejoró como por arte de magia al dejar el alcohol; ahora vuelvo a entrenar y hago sentadillas con peso sin problema.
Mi rostro
Como mujer, destaco que desaparecieron las venas rojas en forma de telaraña de mi cara. Mi esteticista luchaba contra la rosácea, pero era inútil porque el alcohol dilataba mis capilares. Dejé de beber y mi piel recuperó su brillo sorprendentemente rápido.
Con firmeza
Empecé a beber más seriamente alrededor de los 30 años, no de golpe, sino poco a poco. A los 35 ya era una alcohólica total. Siempre fui muy delgada, pero a los 40 años mi cintura desapareció y, como suele pasar con el alcohol, engordé en zonas poco favorecedoras. Mis brazos y piernas seguían delgados, pero tenía barriga y cara hinchada. Al dejar el alcohol, la hinchazón desapareció y recuperé mi figura.

Sin pastillas
Mi presión arterial era tan alta que necesitaba medicación. Pensé que sería para siempre, pero al dejar el alcohol mejoré mucho. Como el alcohol eleva la presión, al eliminarlo mis valores volvieron a la normalidad y duermo mucho mejor.
Una nueva vida
Vivía ansiosa, deprimida, y tomaba antidepresivos sin resultados. Tras años de beber duro, toqué fondo y decidí dejarlo. Temía que sin la borrachera me hundiría más, pero fue todo lo contrario. La ansiedad y la apatía desaparecieron. Sin envenenar mi cerebro, mi dopamina se equilibró y ahora estoy motivada y tranquila.
¿Qué IBS?
Durante años pensé que tenía síndrome de intestino irritable porque tenía todos los síntomas: diarrea frecuente, dolor abdominal, hinchazón y tensión intestinal. Pero al dejar el alcohol, todos esos síntomas desaparecieron de golpe. ¿Quién diría que el alcohol puede destrozar tu sistema digestivo así?











