Existen varias formas de conservarlos
Como con muchos alimentos, hay varias maneras de conservar los tomates. La más común es enlatarlos, aunque puede parecer complicado porque un error puede favorecer bacterias dañinas. También se pueden secar en el horno, pero eso limita un poco los platos que puedes preparar. ¿Y si los congelas? En realidad, es una opción fantástica y muy sencilla.
La congelación funciona, pero importa cómo los uses después
Congelar es la forma más fácil de conservar tomates, aunque no es muy popular. Es un método genial, pero hay detalles que debes tener en cuenta al usarlos luego. El tomate fresco es delicioso crudo, pero al congelarlo cambia un poco su textura y sabor. Por eso, lo mejor es usarlo en sopas, salsas o guisos, donde su sabor brilla y hay muchas opciones para disfrutarlo.

Así se hace:
Antes de congelar los tomates, decide si quieres conservarlos con piel o sin ella. La piel puede ser más amarga que la pulpa dulce y puede afectar la textura de las salsas. Si prefieres usarlos como puré suave sin trozos, es mejor pelarlos. Y si quieres ahorrar espacio en el congelador, córtalos en trozos más pequeños. ¡Luego empieza la congelación!
1. Prepara los tomates
Quita el tallo con un cuchillo. Haz una pequeña cruz en la piel de cada tomate para que sea más fácil pelarlos después, o si prefieres, pélalos antes de congelar con un blanqueado rápido. Así podrás guardarlos hasta un año sin problema. Para blanquear, sumerge tomates maduros 15 segundos en agua hirviendo, y los verdes 30 segundos. Luego pásalos a un recipiente con agua helada.
2. Pela y quita las semillas
Después de blanquear, espera a que se enfríen y quita la piel con cuidado. La piel se desprende fácilmente cerca de la cruz. Corta los tomates por la mitad y saca las semillas.
3. Al congelador
Corta los tomates como prefieras o déjalos enteros. Colócalos en una bandeja forrada con papel de horno y mételos en el congelador. Sácalos después de 30 minutos o cuando estén firmes. Luego ponlos en bolsas de congelación y etiqueta con la fecha. Recuerda que se conservan bien hasta un año.
¿Cómo descongelarlos?
Para descongelar los tomates congelados, tienes dos opciones: déjalos en la nevera para que se descongelen lentamente o usa el microondas. Evita descongelarlos a temperatura ambiente más de dos horas para mantenerlos seguros. Si quieres pelarlos después de descongelar, solo pásalos por agua caliente y la piel saldrá fácil.
Fuente: southernliving.com











