Cuando a mi abuela, que ya no está con nosotros, le diagnosticaron cáncer, fue un golpe muy duro para toda la familia, especialmente para ella. Nos refugiamos en el ánimo, tratando de convencerla de que esta enfermedad se puede tratar y que todo estará bien. Decir las palabras correctas es muy difícil, sobre todo al principio, porque el cáncer no es como un resfriado que se cura con medicamentos y descanso.
Un estudio muestra que muchas personas con cáncer caen en una profunda depresión al conocer su diagnóstico. Otra investigación revela que esta depresión está relacionada con el estigma que enfrentan, afectando negativamente su calidad de vida.
Muchos pacientes cuentan que incluso las palabras bien intencionadas pueden sentirse como una forma sutil de culpa. Aquí te contamos qué comentarios evitar para no herir a alguien con cáncer.
“¿Tú fumas, verdad?”
Esta pregunta puede ser muy dolorosa para quienes tienen cáncer de pulmón, porque implica que merecen la enfermedad por sus hábitos. Sin embargo, según la Sociedad Americana del Cáncer, el 20 % de las personas que mueren por cáncer de pulmón nunca fumaron ni usaron productos de tabaco. Y quienes sí fumaron no se alegran del diagnóstico. No deberíamos hacer que se sientan culpables con esta pregunta.
“¡Dios, entiendo perfectamente lo que estás pasando!”
¿De verdad? ¿Has pasado por algo similar? Si no, mejor evita decir esto a alguien con cáncer.
¿Cómo podríamos entender realmente lo que siente alguien diagnosticado con cáncer, cuando no sabemos qué emociones atraviesa ni cómo ve su vida, su tratamiento y todo lo que implica esta enfermedad?
Si quieres mostrar empatía, mejor di “te entiendo” o “estoy contigo y te apoyo en todo”.

“¿Cómo te enfermó?”
En este punto no importa cómo sucedió, el hecho es que está pasando. Nunca preguntes cómo se enfermó, porque si es hereditario, no tiene culpa. Si fue por hábitos o estilo de vida, ya no puede cambiarlo. Y si no sabe por qué le tocó, esta pregunta solo le puede causar más culpa. No le hagas sentir que es su culpa, sea cierto o no.
“A mi (amigo, conocido, familiar) también le dio cáncer”
Esta frase puede tener un efecto contrario al deseado.
Los comentarios demasiado optimistas pueden hacer que la persona con cáncer se pregunte si lo que funcionó para otro también le servirá a ella.
Si no es así, solo se culpará por qué no le funcionó a ella. Muchas veces queremos conectar con estas frases, pero cuando alguien empieza a contar historias de conocidos con cáncer, no ayuda, solo asusta más.











