Después de una jornada al sol, lo único que apetece es una bebida fría y una ducha refrescante. Completamente comprensible. Pero lo que mucha gente no sabe es que la piel, en ese momento, está en un estado de extrema sensibilidad, y algunos pasos de belleza que haces por puro hábito pueden causarle irritación seria, escozor o incluso daños a largo plazo. Estos son los seis errores que conviene evitar hasta que tu piel se haya enfriado del todo.
Ducharse con agua caliente
Es uno de los errores más frecuentes y también uno de los más dañinos. Después de tomar el sol, la piel ya está sobrecalentada y deshidratada. Una ducha caliente no hace más que empeorar esa situación. El resultado: descamación, rojeces y esa sensación de tirantez incómoda que puede durar días.
El agua tibia o fresca es lo que realmente ayuda: enfría la piel, no elimina la poca hidratación que le queda y te dará ese alivio que tanto buscas mucho antes de lo que imaginas.

Usar exfoliante o peeling
Tras la exposición solar, la capa superficial de la piel ya ha sufrido bastante. Aplicar un exfoliante físico o químico en ese momento no la renueva, la agrede. Pueden aparecer microlesiones, la piel puede enrojecerse y, dado que ya estaba sensibilizada por el sol, la reacción puede ser mucho más intensa de lo habitual.
El exfoliante puede esperar al menos 48 horas. Tu piel te lo agradecerá con un resultado mucho más uniforme y sin irritaciones innecesarias.

Retinol y activos potentes
Si el retinol, los ácidos AHA u otros ingredientes activos forman parte de tu rutina habitual, la noche después de tomar el sol es el momento de saltártelos. El sol ya ha puesto a prueba tu piel, y estos ingredientes aumentan aún más su sensibilidad.
La irritación que pueden provocar en ese estado es mucho mayor que en condiciones normales, y la piel simplemente no está en condiciones de regenerarse correctamente si la sometes a ese estrés adicional.

Perfume y productos con alcohol
Aplicar perfume justo después del sol no solo puede escocer sobre la piel sensible, sino que también puede dejar manchas. El alcohol reseca, y ciertos componentes del perfume, en contacto con una piel ya castigada por la radiación, pueden provocar decoloraciones persistentes que tardan semanas en desaparecer.
Si quieres perfumarte, espera a que tu piel se haya enfriado por completo. Merece la pena esos minutos de paciencia.

Depilarte o afeitarte
Aunque no lo parezca a simple vista, la piel después del sol está inflamada y en un estado de sensibilidad elevada. Afeitarse o depilarse en ese momento puede provocar irritación importante, enrojecimiento y hasta foliculitis.
Este paso puede perfectamente esperar al día siguiente, y la diferencia en el resultado —y en la comodidad— será más que notable.

No aplicar nada
Este es el otro extremo, y es igual de perjudicial. Muchas personas piensan que después del sol la piel necesita "descansar" y no hacen nada. Pero la realidad es que el sol deshidrata la piel en profundidad, y esa pérdida hay que compensarla cuanto antes.
Una crema calmante o un producto con aloe vera es exactamente lo que tu piel necesita en ese momento: hidratación suave, efecto refrescante y ayuda para iniciar la recuperación.

El cuidado de la piel después del sol no es complicado, pero algunos malos hábitos pueden arruinar el resultado más de lo que imaginas. Evitar estos errores ayuda a que tu piel se recupere antes, el bronceado quede más uniforme y no pases la siguiente semana del verano intentando remediar una descamación que podría haberse evitado.











