Muchas personas creen que si no sembraron en marzo o abril, ya perdieron la temporada. Nada más lejos de la realidad. En mayo todavía hay tiempo de sobra para poner en marcha un pequeño huerto y cosechar resultados frescos y sabrosos antes de que llegue el calor fuerte del verano.
Estas cinco plantas son perfectas para quien empieza tarde, tiene poco espacio o simplemente quiere disfrutar del placer de cultivar algo propio. Rápidas, agradecidas y deliciosas.
Rábano: el campeón de la velocidad
Si buscas resultados rápidos, el rábano es tu aliado. En apenas tres o cuatro semanas ya puedes cosecharlos, lo que lo convierte en una de las mejores opciones para una siembra tardía de primavera.
Además de su velocidad, es una auténtica bomba de vitaminas, especialmente de vitamina C. Perfecto para ensaladas frescas, encurtidos o simplemente con un poco de mantequilla y sal.
Plántalo en un lugar soleado, con tierra ligera y buen drenaje. Riega con regularidad, pero sin encharcar la tierra.
Perejil: imprescindible en cualquier cocina
El perejil tarda un poco más en germinar, pero una vez que arranca, te acompañará durante meses. Es uno de esos ingredientes que aparecen en casi todo: sopas, carnes, ensaladas, salsas.
Puedes optar por la variedad de hoja plana o rizada, o incluso por el perejil de raíz, que también tiene un uso culinario fantástico. Lo más importante es mantener un riego constante y protegerlo de las horas de sol más intensas del mediodía.
Eneldo: aroma fresco con personalidad
El eneldo es una de las hierbas aromáticas más fragantes que puedes cultivar, y todavía estás a tiempo de sembrarlo en mayo. Es ideal si te gustan los platos de pescado, las patatas o las ensaladas con carácter, y resulta indispensable para aromatizar encurtidos caseros.
Se adapta bien tanto al sol directo como a la semisombra, tolera cierta sequedad, pero agradece el riego regular. Poco exigente y muy generoso.
Rúcula: picante, rápida y muy versátil
La rúcula se ha ganado un lugar fijo en muchas cocinas, y no es casualidad. Crece rápido, tiene un sabor ligeramente picante y acompaña casi cualquier plato: ensaladas, sándwiches, pizzas recién salidas del horno...
Puedes sembrarla en mayo sin problema. Necesita sol o semisombra y riegos regulares para dar una cosecha abundante. En pocas semanas tendrás hojas tiernas listas para comer.
Cebolleta: el toque fresco que nunca falta
La cebolleta es uno de esos ingredientes que suman sabor a cualquier receta sin esfuerzo: tortillas, ensaladas, cremas, guarniciones... Su ciclo de cultivo es corto, así que plantada en mayo, la tendrás lista para los meses de verano.
Prefiere la siembra directa en tierra, con buena exposición al sol y riego constante. Sencilla de cultivar y muy agradecida.
Cultivar tus propias verduras y hierbas no solo mejora lo que pones en el plato. También te conecta con el ritmo de la naturaleza y convierte el jardín o la terraza en un espacio con vida propia. Nunca es demasiado tarde para empezar.











