Quizás conozcas a alguien que casi siempre tiene frío. No importa el clima, sus manos y pies están fríos, y a menudo tiemblan incluso en interiores cálidos. Muchos se llaman a sí mismos "frioleros", pero esta sensación puede tener varias causas. A veces es inofensiva, pero otras puede ser una señal de que el cuerpo necesita atención.
Algunas personas son simplemente más frioleras
Hay quienes, sin problemas de salud evidentes, sienten frío con más frecuencia. Una razón común es tener menos masa muscular, ya que los músculos generan calor. Quienes tienen menos músculo pueden sentir más frío. Además, en ambientes fríos, el cuerpo prioriza conservar el calor en órganos vitales, reduciendo la circulación en extremidades como las manos y los pies, lo que intensifica la sensación de frío.
Las investigaciones muestran que las mujeres suelen ser más sensibles al frío, y que esta sensación aumenta con la edad, debido a cambios en la masa muscular, la circulación y el metabolismo.
La falta de sueño también puede aumentar la sensibilidad al frío
El cuerpo funciona con un reloj biológico interno llamado ritmo circadiano. Este regula cuándo sentimos sueño y cuándo estamos alertas. Cuando se acerca la hora de dormir, la temperatura corporal baja. Si alguien duerme poco de forma constante, su cuerpo puede reaccionar durante el día como si necesitara descanso, haciendo que sienta frío más a menudo, incluso si el ambiente no lo justifica.

Una circulación sanguínea deficiente puede ser la causa
La circulación sanguínea lleva sangre y oxígeno a todo el cuerpo. Si no funciona bien, algunas zonas, especialmente manos y pies, reciben menos sangre y se enfrían con facilidad. Factores como fumar, el sedentarismo o el sobrepeso pueden afectar la circulación. Moverse regularmente y mantener un estilo de vida saludable suele mejorar esta condición.
Perder peso rápido puede aumentar la sensación de frío
Pocos lo saben, pero perder peso rápidamente puede hacer que alguien sienta más frío. La capa de grasa bajo la piel actúa como aislante natural y ayuda a conservar el calor. Si esta capa disminuye, el cuerpo se enfría más fácil. Además, una ingesta calórica muy baja puede ralentizar el metabolismo, lo que también contribuye a la sensación de frío.

Deficiencia de vitaminas y anemia
La falta de ciertos nutrientes también puede influir en la sensibilidad al frío. Por ejemplo, la vitamina B12 es clave para el sistema nervioso y la formación de sangre. Si el cuerpo no recibe suficiente, pueden aparecer síntomas como manos y pies fríos. La anemia también puede causar frío, ya que reduce la cantidad de glóbulos rojos saludables que transportan oxígeno, provocando cansancio y mayor sensibilidad al frío.
Problemas de tiroides pueden estar detrás
La tiroides es una pequeña glándula en el cuello que produce hormonas importantes, incluyendo las que regulan el metabolismo. Si la tiroides funciona poco, el cuerpo usa menos energía y la temperatura corporal suele ser más baja. Por eso, quienes tienen hipotiroidismo a menudo sienten frío casi siempre, incluso cuando otros disfrutan de una temperatura agradable.
¿Cuándo deberías consultar a un médico?
Sentir frío con frecuencia suele ser inofensivo y parte de las características personales. Pero si aparecen otros síntomas como cansancio persistente, mareos o entumecimiento, es buena idea consultar a un médico. Un especialista puede ayudarte a descubrir si es solo una sensibilidad personal o si hay un problema de salud que requiere atención.











