Hoy en día, cada vez más niños tienen acceso a un smartphone a edades más tempranas. Pero, ¿realmente es necesario que lleven el mundo digital desde la escuela primaria? Expertos y estudios coinciden en que el acceso demasiado temprano puede afectar seriamente el desarrollo mental y cognitivo.
Acceso temprano = peor salud mental
Un estudio exhaustivo de Sapien Labs analizó datos de más de 100,000 jóvenes de 18 a 24 años y encontró que cuanto antes alguien recibe un smartphone —especialmente antes de los 13 años—, peor es su salud mental en la adultez.
Entre estos jóvenes es común encontrar agresividad, desconexión emocional, alucinaciones y pensamientos suicidas. Los efectos negativos de un smartphone temprano son aún más evidentes en las niñas.
¿Qué edad se considera segura?
Otra recomendación experta sugiere que el acceso a un smartphone es más adecuado en la adolescencia, alrededor de los 14 años. El uso de redes sociales, según el estudio, debería posponerse incluso hasta los 16 años.

Alternativas: herramienta, no carga
Es natural querer estar siempre conectados con nuestros hijos y darles un dispositivo para localizarlos y comunicarnos. Un teléfono móvil puede hacer muchas situaciones más seguras, pero no siempre se necesita un smartphone con internet para eso.
Los expertos recomiendan dar teléfonos simples sin internet a niños menores de 11 años, que solo permitan llamadas y mensajes, reduciendo así los riesgos online.
El movimiento británico “Smartphone Free Childhood” también aconseja no dar acceso completo a un smartphone hasta al menos los 14 años.
La presión social: ¿por qué muchos niños reciben smartphone antes de tiempo?
Si bien los 13-14 años parecen una edad razonable para que los niños empiecen a usar internet responsablemente y tener su propio smartphone, algunos reciben dispositivos mucho antes, incluso niños que no son adolescentes.
Una encuesta de Ofcom revela que en Reino Unido un cuarto de los niños de 5 a 7 años ya tiene un smartphone propio, y más de la mitad usa redes sociales, aunque no esté permitido oficialmente —una clara señal de la presión social sobre los padres.
El smartphone suele ser un símbolo de estatus entre los niños, usado para socializar y mantenerse conectados, lo que puede hacer que los padres sientan que su hijo se queda fuera si no tiene uno.
¿Cuál es la mejor solución?
Los expertos coinciden en que alrededor de los 13-14 años es un buen momento para considerar un smartphone, siempre que el niño esté listo para usarlo con responsabilidad. Un dispositivo simple sin internet puede aliviar muchas preocupaciones.
Tomar decisiones informadas y mantener una comunicación abierta ayuda a que la tecnología sea una herramienta de responsabilidad y seguridad, no un riesgo. Por eso es clave hablar con los niños desde pequeños sobre las oportunidades y peligros de internet, para que no se sientan abrumados cuando reciban su primer smartphone.
Cada vez más investigaciones y expertos advierten que el acceso temprano a smartphones puede causar estrés y dependencia, y afectar el bienestar mental a largo plazo. La regla más segura es empezar a considerar un smartphone desde los 13-14 años, comenzando con modelos sencillos. Solo dar dispositivos con internet cuando el niño esté preparado para una presencia online responsable.











