El crecimiento hoy en día no es una opción, sino una expectativa. Una tendencia que, si no sigues, casi deberías sentir vergüenza. La sociedad sugiere que si no avanzas, estás quedándote atrás. Pero la verdad es que no siempre se puede ni se debe crecer. A veces basta con respirar, sobrevivir.
Sobrevivir ≠ fracaso
Muchos sienten que si apenas llegan al final del día, eso ya es un fracaso. Si no haces yoga a las 5:30, no escribes en el diario, no bebes 3 litros de agua ni das 10.000 pasos, algo salió mal. Pero hay momentos en que el objetivo no es crecer, sino sobrevivir. Cuando lo único que importa es que te levantaste, cocinaste algo para ti, o simplemente no lloraste. Esto no es debilidad, es humano y está muy bien.
La manía del crecimiento y el agotamiento van de la mano
La cultura del "auto-mejoramiento" fácilmente se convierte en autoexplotación, porque el deseo constante de crecer es agotador. Más aún si al mismo tiempo te pesan traumas, ansiedad, depresión, duelo o las dificultades de convertirse en adulto. En esos momentos no necesitas un nuevo objetivo, sino un gran abrazo y paz.
Además, la manía del crecimiento dificulta que nos detengamos y simplemente existamos. Porque si no creces, ¿qué haces? ¿Pierdes el tiempo? No. Te recargas. Sanas. Respiras. Eso también es "hacer".

La otra cara del crecimiento: el descanso
A menudo olvidamos que el crecimiento no solo se mide por lo que logramos visiblemente, sino también por lo que dejamos ir. Puede que no hayas aprendido italiano este año, pero aprendiste a no entrar en situaciones tóxicas. Puede que no hayas ido al gimnasio, pero finalmente fuiste al psicólogo. Eso también es crecimiento. Solo que más silencioso, menos "publicable", pero mucho más profundo.
No te sientas menos solo porque ahora no avanzas
La vida es cíclica, hay períodos activos y pasivos: hay momentos en que corres y momentos en que te detienes a beber agua. Ninguno es mejor que el otro. No eres un robot para ser siempre productivo, eres humano - y ser humano incluye a veces solo sobrevivir los días. Y eso no es señal de fracaso, sino de humanidad.
Un colega muy querido me decía siempre antes de un cierre de edición: "Descansa para ello". Y tenía razón, porque esas pocas horas de desconexión venían muy bien cuando había oportunidad. Lo mismo puede aplicarse al crecimiento. Antes de llegar al siguiente escalón o dar el primer paso, no está mal tomar un poco de fuerza.
Y sobre la salud mental también es cierto que el crecimiento no es una línea recta ascendente, sino más bien una ola con puntos más bajos y más altos, a veces con retrocesos, pero también con estancamientos. Así que no te preocupes si hace una semana podías decir no sin problemas y ahora te angustia de nuevo.
Si ahora estás en un período en que no avanzas, no te culpes, no eres menos por eso. A veces el mayor valor no es saltar algo, sino permitirte descansar. Sobrevivir no es lo opuesto al crecimiento, a veces es su antesala.











