El mundo ya no es el mismo que cuando nuestros padres empezaron su carrera, ni siquiera se parece a cuando nosotros comenzamos. Hoy, una nueva generación está dando forma al mundo laboral. La pregunta es: ¿será esto bueno para nosotros?
Si llamamos trabajo en equipo a colaborar en proyectos desde casa, entonces yo también trabajo con colegas más jóvenes que pertenecen a la generación Z. Mi experiencia con ellos es positiva: veo que no son perezosos ni irresponsables; al contrario, trabajan con puntualidad, concentración y constancia. (Se nota que también les interesa a ellos.)
Al mismo tiempo, claramente buscan que su tiempo despierto no gire solo en torno al trabajo: valoran su vida personal, su salud física y mental, y la realización personal. Para mí, esto no es una debilidad ni un problema, sino un ejemplo a seguir.
En los últimos años hemos vivido mucho: pandemia, digitalización, inestabilidad económica y la llegada del mundo de la IA.
Estas experiencias han hecho que la generación Z —y nosotros también— comprendamos que normas laborales tradicionales como “trabajar enfermo” o “estar siempre disponible para el jefe” son cada vez menos aceptables.
Una encuesta reciente en EE. UU. para 2025 mostró que muchos jóvenes ya no consideran admirable trabajar estando enfermos. Quienes van a la oficina con fiebre o malestar ya no reciben elogios, sino que se les ve como irresponsables.
Pero no solo la enfermedad explica el cambio
La flexibilidad es clave para la generación Z, que no siempre significa trabajar desde casa, pero sí prefieren el modelo híbrido porque les da libertad para organizar su tiempo. También valoran mucho la autonomía: decidir su estilo, ritmo y herramientas de trabajo. Aquí suelen surgir más diferencias con sus colegas mayores.
Antes de seguir, hay que destacar el bienestar mental: para la generación Z es fundamental cuidar sus emociones y las de los demás, y reducir el estrés y el agotamiento.
Además, quieren trabajar en empresas que valoren la sostenibilidad, la responsabilidad social y la igualdad.
No es casualidad que las investigaciones muestren que los trabajadores de la generación Z están dispuestos a sacrificar parte de su salario si eso significa menos días en la oficina o un horario más flexible. A cambio, se entregan al máximo cuando sienten que su trabajo tiene sentido, que los valoran y los escuchan.
Los últimos años aceleraron expectativas que ya empezaban a surgir en todos nosotros. Esto representa un desafío para los empleadores: ¿cómo equilibrar las demandas corporativas con la necesidad de los jóvenes de tener libertad, variedad y resultados tangibles? ¿Cómo mantener la colaboración y el trabajo en equipo cuando muchos trabajan a distancia o parcialmente remotos?
¿Y qué significa esto para nosotros, los demás?
Los objetivos de la generación Z apuntan sin duda a un futuro mejor: lugares de trabajo más saludables y humanos. Pero no olvidemos que estamos en una etapa de transición.
En la mayoría de los lugares, la generación Z aún no ocupa cargos de liderazgo, por lo que la adaptación a las nuevas normas recae a menudo en generaciones mayores. Son ellos quienes “mantienen la fortaleza” cuando alguien está de vacaciones, quienes cubren si un joven rechaza horas extras, y quienes a veces intentan marcar el ritmo con viejos hábitos, aunque ya sienten que el mundo va en otra dirección.
La generación Z suele ser muy colaborativa, pero de otra manera que la que conocemos. No creen en quedarse hasta terminar todos juntos, sino en que cada uno aporte su parte, manteniéndose auténtico, equilibrado y saludable.
Para ellos, la colaboración es más por proyectos, con objetivos claros y sin lealtades jerárquicas. Esto puede parecer frío, irrespetuoso o egoísta para los colegas mayores, pero en realidad es una nueva forma de marcar límites.
El cambio no es malo, pero sí nos exige aprender unos de otros. La generación Z nos recuerda algo que las generaciones anteriores aprendieron tarde: que el agotamiento, la presión constante y el exceso de trabajo no son motivo de orgullo. Pero ellos también pueden aprender de nosotros: la perseverancia, la responsabilidad con la comunidad y que a veces el trabajo es más que expresión personal, es un compromiso con el equipo.











