La limpieza digital que conviene hacer aunque no compres nada
Hay un ejercicio que recomiendo hacer justo cuando aparecen las ganas de estrenar, porque casi siempre las calma o las aclara. Dedica una tarde a vaciar el teléfono como vaciarías un cajón. Empieza por las aplicaciones: desinstala todo lo que no hayas abierto desde antes del verano. Sigue por las fotos, que suelen ser el auténtico problema de espacio: borra ráfagas, capturas de pantalla antiguas y vídeos duplicados, y haz una copia de seguridad de lo demás en un disco externo o en la nube que ya utilices. Revisa después las notificaciones y deja activas solo las de personas, no las de marcas. Por último, reinicia el aparato y comprueba si tiene actualizaciones pendientes. Es habitual terminar con un teléfono que responde mejor y con la sensación mental de haber ordenado una habitación.
Qué hacer con el móvil que dejas atrás
Si finalmente cambias, el que sale de tu bolsillo merece un plan. Antes de nada, borra la sesión de todas tus cuentas y desvincúlalo de tus servicios; después haz un restablecimiento de fábrica y saca la tarjeta. A partir de ahí tienes tres caminos razonables: entregarlo como parte del pago si la tienda lo acepta, venderlo de segunda mano describiendo con honestidad su estado, o darle una segunda vida doméstica como despertador, cámara de vigilancia casera, lector de recetas en la cocina o primer teléfono supervisado en casa. Lo que no tiene sentido es el cajón: los aparatos guardados "por si acaso" pierden valor cada mes y acaban siendo residuo. Si ya no funciona, llévalo a un punto limpio o a una tienda que recoja electrónica.
¿Cómo sé si merece la pena reparar el móvil en lugar de cambiarlo?
Una orientación práctica: si la reparación es puntual (batería, pantalla, un puerto de carga) y el resto del teléfono va bien y sigue recibiendo actualizaciones de seguridad, casi siempre compensa arreglarlo. Cuando se acumulan varias averías a la vez, el fabricante ya no da soporte de software o el presupuesto se acerca al valor de un modelo nuevo o reacondicionado, la reparación deja de ser rentable. Pide siempre presupuesto antes y pregunta por la garantía de la pieza.
¿Qué hago con las fotos antes de estrenar teléfono?
Haz dos copias distintas antes de tocar nada: una en la nube que uses habitualmente y otra en un disco duro o en el ordenador. Comprueba que la copia se ha completado abriendo unas cuantas fotos al azar desde el nuevo destino, no des por hecho que se ha subido todo. Y aprovecha para crear tres o cuatro carpetas por año o por evento: es mucho más fácil hacerlo con calma ahora que buscar una imagen concreta dentro de treinta mil dentro de dos años.








