Encontrar el equilibrio entre apoyar y poner límites a un adolescente irrespetuoso es todo un reto.
“Tengo cuatro hijos, el mayor está en la secundaria. Se tomó un año sabático para "descansar" y le sugerí que trabajara o hiciera voluntariado, pero no quiere. Cuando le pregunté por qué, dijo que era porque yo quería "imponerle" eso. Pasa todo el día en su cuarto, jugando videojuegos o viendo series. Decidí cancelar sus suscripciones de streaming y juegos, pero se molestó tanto que desde hace tres meses no me habla. No sé qué hacer, estoy perdido.”

“Mi hija de 16 años cree que el mundo gira a su alrededor. Es irrespetuosa, no quiere estudiar, solo le interesa TikTok y siempre pide dinero para maquillaje, ropa y fiestas. Cuando mi esposo y yo intentamos hablar con ella, grita y llora diciendo que somos monstruos y que no la queremos. No quiere trabajar, quiere ser influencer y no tiene ningún plan a futuro. Le dimos todo y la amamos, pero siento que hemos fallado como padres.”
Muchos padres desesperados consultan a expertos porque ya no saben cómo comunicarse con sus adolescentes y sienten que se distancian cada vez más. Para estos “casi adultos” ya no funcionan el castigo en casa ni quitarles el teléfono, y la dinámica familiar se descompensa. ¿Qué ayuda más: la permisividad, la firmeza o ignorar al adolescente?
Los expertos coinciden en que la clave está en la comunicación adecuada. Los adolescentes no responden bien ni a gritos ni a súplicas, así que ante la actitud desafiante, la rebeldía o los ataques de ira, recomiendan decir frases como estas:
- “Entiendo que ves las cosas diferente a mí y espero que podamos hablar cuando ambos estemos calmados.”
- “No puedo controlar el tono en que me hablas (o a tu hermano, papá, etc.) cuando estás molesto, pero créeme que te sentirías mejor si mostraras más respeto.”
- “Podría levantar la voz, pero eso no ayuda y tú también puedes expresar tu punto sin gritar ni insultar. Intentemos entendernos y buscar soluciones con respeto.”
Es natural que un adolescente en camino a la adultez se rebele, pues busca más independencia. Recuerda que al sentirse controlado y limitado, intenta recuperar poder bajándote a su nivel y provocando una pelea. Si tú gritas o lloras, logró su objetivo. No decimos que estas frases mágicamente conviertan a un adolescente rebelde en un corderito, pero es vital que el padre o madre mantenga su dignidad.
No existen padres perfectos y nadie nos señala más nuestros errores que nuestros hijos. Eso duele porque el padre ha dado todo por su hijo y las palabras hirientes sacan el miedo más profundo: perderlo.

La pérdida de la identidad infantil y el proceso de madurar implica que el joven empieza a “separarse” de sus padres y a ser más independiente. Esto conlleva cierta resistencia a la autoridad, es decir, a mamá y papá. No puedes exigir respeto, pero tampoco debes tolerar su falta de respeto, sus arrebatos, manipulaciones o comentarios hirientes. Pon límites claros y cúmplelos. No tomes sus ataques personales y no reacciones exageradamente; señala su comportamiento, no sus sentimientos. Intenta evaluar la situación objetivamente y dile:
“Entiendo que no te guste esta regla, pero estar molesto no te da derecho a hablarme así.”
Además de la firmeza, no olvides elogiar aunque haya poco que valorar en su conducta. Con dulzura lograrás más que con dureza. Si solo señalas lo negativo, el adolescente se resentirá. Reconoce sus cosas buenas y exprésalas, por ejemplo:
“Me gustó que te retiraste a tu cuarto en vez de seguir peleando con tu hermano. Vi que controlaste tus emociones y eso lo valoro.”
No es fácil con los adolescentes, pero recuerda que a largo plazo te respetarán más si no gritas, mantienes la calma y haces cumplir ciertas reglas.











