Los gérmenes
Mi padre tenía la regla de que cuando estás enfermo, no comas nada durante las primeras 24 horas para "matar de hambre a los gérmenes". No sé qué tan científica sea esta idea, pero cuando uno está enfermo no tiene mucho apetito, así que hasta hoy me resulta fácil seguirla.
Rojo
Éramos cuatro hermanos y para no confundir nuestros cepillos de dientes, cada uno tenía siempre el mismo color: mis dos hermanas tenían verde y azul, mi hermano amarillo, y yo rojo. Por alguna razón, hasta hoy compro cepillos de dientes rojos, siempre lo elijo instintivamente en la tienda.
El plato
Me como todo lo que está en mi plato. (Pero insisto en servirme yo misma.) Ahora tengo dinero y no nos falta nada como cuando era niña, pero todavía no puedo tirar comida.
Aviso
Cuando voy sola a algún lugar, siempre aviso a alguien. Puede ser mi esposo, mi hermana o mi mejor amiga; lo importante es que alguien sepa dónde estoy y a dónde voy. Otra regla que tengo es usar posavasos. De niña me molestaba que mi madre insistiera, pero ahora como adulta también lo respeto.

Desintoxicación
Mis padres permitían un máximo de dos horas diarias de televisión. La única excepción era si la película era más larga, entonces podíamos verla completa, pero después había que apagarla de inmediato. Esto también aplicaba para la computadora, así que dos horas frente a la pantalla era el límite diario. Cuando se acababa el tiempo, quedaban los juegos de mesa, el jardín o la lectura.
Antes me parecía estricto, pero ya en mis veinte entendí que no era mala regla, porque podía pasar un fin de semana entero con el mismo videojuego o serie. Desde que volví a vivir con la regla de las dos horas, me siento mucho mejor: veo más a mis amigos, leo más y hago cosas útiles. Todavía agradezco a mis padres por eso.
Prohibido el teléfono
Mi padre tenía la regla de no permitirnos llevar el teléfono al baño. Decía que no era higiénico y que así pasábamos menos tiempo allí. De niña me molestaba, pero hasta hoy no llevo el teléfono al baño y he acostumbrado a mi esposo e hijos a hacer lo mismo.
Hay algunos...
Intento pisar en el centro de las baldosas. Si hay un patrón, lo sigo porque si piso fuera, "muero porque es lava". Cuando voy a un lugar nuevo, siempre entro con el pie derecho porque trae suerte. (No me preguntes por qué.)
Y aunque me puedan criticar, siendo mujer creo que está justificado de vez en cuando el combo calcetines con sandalias: si salgo con sandalias en un día soleado y luego oscurece y hace frío, me pongo calcetines y listo.
Disfraz
Mis primos y yo ya tenemos más de 30 años, pero seguimos celebrando carnaval, por supuesto disfrazados. El jurado (la familia) siempre puntúa la creatividad, originalidad y ejecución de los disfraces, y el ganador se lleva un fin de semana de spa, así que la competencia es fuerte.
Matices
Tenía un libro para colorear que mi madre guardaba solo para cuando lloraba o hacía berrinche; me sentaba a colorear para calmarme. Lo adopté tanto que ahora, de adulta, también lo hago. Si estoy nerviosa, me siento a colorear y sigue funcionando.












