No todos los papás sienten igual la magia del embarazo y la llegada de su hijo.
Peso ideal
El primer embarazo de mamá fue difícil, vomitaba constantemente y en los primeros tres meses no solo no subió de peso, sino que perdió algunos kilos. Cuando le dije que esperaba que ya hubiera pasado lo peor y que empezara a ganar peso, su esposo intervino: “¿Escuchaste lo que dijo el doctor? ¡Tienes que alimentar a mi hijo!” Le recordé con cariño que el bebé no era solo suyo.
Compañero de apoyo
La reacción del papá cuando su esposa está en un embarazo de riesgo fue: “No lo puedo creer, ¡sabía que esto pasaría! Tú puedes quedarte en cama nueve meses mientras yo trabajo.” También escuché de él en la sala de espera del control prenatal: “Panna, muero por verte delgada otra vez, ya me cansé de esos pantalones de chándal…”
Con comprensión
La mamá perdió al bebé en la octava semana, estaba destrozada y lloraba. No tenían hijos y era su tercer aborto. Su esposo la “consoló” con estas palabras: “¿Ves? ¡Otra vez pasó! No sé cuándo vas a dejar de obsesionarte con tener un hijo…”
O esto o aquello
Esto no lo dijo el papá, sino su papá, el “querido” abuelo, a su nuera embarazada antes de la primera ecografía: “Ahora por fin sabremos si es niño o aborto, ¡jajaja!” No pude reaccionar y para colmo el esposo de la mujer se rió con el abuelo. Durante la prueba, la pobre mamá me pidió disculpas por el comportamiento de su suegro.
En lugar de emoción
El papá entró al día siguiente del parto y sonrió mientras veía a su esposa amamantar al bebé. Fue un momento conmovedor, justo por eso amo mi trabajo. Pero la magia se rompió rápido cuando él se volteó hacia mí y preguntó cuándo podría su esposa volver al gimnasio.
Con humor vulgar
Antes de la ecografía transvaginal, el papá bromeó: “Doctora, avíseme si necesita ayuda para orientarse, ¡yo paso mucho por ahí!” Y sonreía orgulloso. Sentí pena por la mamá, que casi se hundía de la vergüenza.
Frases inolvidables
La reacción de un papá al saber que su esposa está embarazada del tercer hijo fue: “¡No puede ser! Te dije que no puede haber más hijos que dedos en tus manos, yo no me voy a ocupar de ellos.” Otro papá reaccionó así al embarazo de su esposa de 34 años: “No vas a querer tenerlo, ya estás vieja para dar a luz, no quiero que nazca con malformaciones.” Un papá joven me preguntó si con la ecografía podía confirmar que el bebé era suyo, porque tenía dudas.
¿Niño o niña?
Los papás no siempre celebran el sexo del bebé, aquí algunas reacciones memorables: “¿Otro niño? Entonces no hace falta, yo solo quería una niña.” Incluso una vez anuncié que era niña y el esposo se levantó y salió de la consulta sin decir palabra, con el rostro serio.
Durante el parto
Los hombres tampoco se contienen en la sala de parto, como muestran estas frases: Un papá limpiaba con cariño el cuerpo sudado de su esposa en trabajo de parto y comentó: “Uy amor, tus estrías cada vez son más grandes…” Otro preguntó mientras nacía el bebé: “¿Eso es pelo del bebé o vello de la mamá?” Mi favorito: “Doctor, cuando salga el bebé, ¿podría ligar las trompas de mi esposa rápido? No quiero más hijos.”
El decisivo
Un hombre me preguntó si podía arreglar que su esposa diera a luz después de la final de fútbol. Cuando le pregunté si hablaba en serio, se indignó y dijo que sabía que nosotras, las “mujeres”, no entendemos lo importante que es para un hombre que su equipo favorito llegue a la final de la Champions, pero que intentáramos. Le dije que mejor él decidiera qué era más importante: su hijo o su equipo de fútbol.











