Científicos de la Universidad de Boston descubrieron que las parejas que deciden tener un hijo a finales de otoño o principios de invierno suelen concebir antes que otras.
¿Cómo hicieron los cálculos los investigadores?
Primero analizaron cuándo aumentan los nacimientos y encontraron que alcanzan su pico en verano. Aunque otros factores también influyen y no es igual en todo el mundo, el resultado es muy revelador. En regiones con las cuatro estaciones, los nacimientos de verano son más comunes, lo que indica concepciones en otoño tardío o invierno temprano.
“Muchos estudios analizan las tendencias estacionales de los nacimientos, pero no consideran cuándo las parejas empiezan a intentarlo, cuánto tardan en concebir o la duración del embarazo”, explica la autora principal, la Dra. Amelia Wesselink.

Los investigadores ajustaron su análisis para considerar cuánto tiempo las parejas intentan concebir antes de lograrlo, lo que les permitió entender mejor cómo varía la fertilidad. Descubrieron que la fertilidad comienza a disminuir a finales de primavera y sigue bajando hasta finales de otoño. Esto significa que el mejor momento para buscar un embarazo es ahora mismo. Las estadísticas muestran que desde finales de otoño hasta mediados de primavera es más fácil quedar embarazada.
En algunos lugares la probabilidad de embarazo en otoño es hasta un 8% mayor, en otros hasta un 45%
El estudio siguió a 14,331 mujeres que planeaban un embarazo y llevaban intentando concebir hasta 6 meses. Más de la mitad eran de origen europeo. Se las monitoreó durante un máximo de 12 ciclos menstruales, observando no solo la frecuencia de relaciones, sino también su dieta, nivel educativo e ingresos.
Se encontró que las mujeres europeas tenían un 8% más de probabilidades de quedar embarazadas en otoño, con una caída visible en primavera. Pero las mujeres del sur de Estados Unidos sorprendieron aún más: tenían un 45% más de probabilidades de concebir a finales de noviembre que en la época menos fértil.
“Lamentablemente, este estudio no pudo identificar las causas de las variaciones estacionales en la fertilidad”, dice Wesselink. Sin embargo, el tema es fascinante y se necesitan más investigaciones para aclarar las razones. “En el futuro queremos comparar variables como el momento de la concepción, el clima, los niveles de vitamina D y factores ambientales como la contaminación del aire.”











