Nadie quiere mensajes pasivo-agresivos
No es sorpresa que ciertas frases en el correo sean odiadas, especialmente aquellas que suenan a reproche disfrazado.
El estudio reveló que la frase más detestada es “no sé si recibiste mi último email”, porque tanto el remitente como el receptor saben que sí llegó, pero se usa para presionar por una respuesta.
El 11% se irrita más cuando en un correo preguntan sobre un tema previo con un “¿hay novedades?”.
El 10% detesta el “perdón por enviar esto otra vez”.
El 9% se molesta con frases como “por favor, sugiéreme algo” y “como acordamos antes”.
El 6% suspira al ver “como hablamos” y otro 6% cuando leen “adjunto de nuevo para que lo encuentres fácil”.
El estudio no exploró qué frases preferirían los trabajadores en lugar de estas. Cuando alguien no responde, es necesario enviar un recordatorio, y no hay fórmulas mágicas para evitar estas expresiones. Tampoco se sabe qué usan ellos mismos para evitar estas frases cuando son quienes escriben.

El papel creciente de los emails
El 45% de los encuestados dijo que lo que más les molesta es que les envíen emails con demasiada frecuencia. El 33% se irrita cuando reciben ofertas de productos que no les interesan. El 22% se fastidia con descuentos o cupones que ya han expirado. Y el 17% se altera cuando el remitente escribe mal su nombre.
A pesar de esto, el estudio encontró que el email sigue ganando protagonismo en nuestra vida. En promedio, los participantes pasan 2 horas y media al día revisando su correo, un aumento del 17% respecto a años anteriores, y no solo durante el horario laboral. El 60% revisa su correo mientras ve televisión, el 40% lo hace en el baño, y el 14% admite mirar sus emails incluso mientras conduce.
Cuando se les preguntó qué forma de comunicación prefieren en el trabajo, el 31% eligió el email, pero el mismo porcentaje prefiere hablar en persona con sus colegas. Las videoconferencias, aunque populares, quedaron en último lugar en la lista de preferencias.











